En suma, es muy habitual en nuestra sociedad occi- dental preocuparse de las alteraciones
provocadas por los excesos alimenticios pero nos ocupamos poco de los problemas
derivados de las carencias nutricionales cuando ?stas pueden ser responsables de
desequilibrios en nuestra bioqu?mica que, de no co- rregirse, puede afectar a nuestro
organismo limitando su capacidad para estar en ?pti- mas condiciones. Y de ah? a la
enfermedad suele haber s?lo un paso. Pero de eso nadie quiere hablar...
LA INCONTESTABLE UTILIDAD TERAP?UTICA DE LA VITAMINA C
Nuestro cuerpo se protege de los ataques -internos y externos- mediante mecanismos
naturales de los que el m?s importante es el sistema inmunitario. Pues bien, cuando hace
medio siglo las vitaminas fueron aisladas por primera vez se observ? que la carencia de
algunas provocaba su deterioro -por ejemplo, dismi- nuyendo el n?mero de leucocitos en
sangre- y, por ende, reduciendo la capacidad de resis- tencia a las infecciones.
En su obra C?ncer y Vitamina C los doctores Ewan Cameron y Linus Pauling explicaron
ya en 1989 que al sistema inmunitario le es dif?cil distinguir al "amigo" del "enemigo" pues
primero tiene que identificar lo "extra?o" -los vecto- res invasores de la enfermedad como
bacterias o c?lulas malignas- de lo "propio" -las c?lulas normales-. Y esa identificaci?n
depende de la valoraci?n de las diferencias en la es- tructura molecular. En el caso de los
vectores virales y bacterianos las diferencias son no- tables y es relativamente f?cil
reconocerlos pero en el de las c?lulas cancerosas las diferencias son peque?as y los
mecanismos inmunitarios deben ser muy precisos para ser eficaces.
Pues bien, la vitamina C es esencial para el buen fun- cionamiento del sistema inmunitario ya
que interviene en la s?ntesis, producci?n y funciona- miento de algunas prote?nas importantes
que act?an como anticuerpos (de hecho nuestro or- ganismo es capaz de fabricar hasta un
mill?n de mol?culas distintas para que act?en como anticuerpos). Y es sabido que para
obtener una buena respuesta inmunol?gica es nece- sario activar las c?lulas que fabrican los
anticuerpos espec?ficos correspondientes esti- mul?ndolas a dividirse y formar un clon con
numerosas c?lulas id?nticas. Nuevas c?lulas que libe- ran los anticuerpos espec?ficos en la
sangre donde pueden combinarse con las mol?culas o c?lulas antig?nicas y se?alarlas para
su destrucci?n. Siendo importante la constataci?n de que si se aumenta el consumo de
vitamina C el cuerpo produce m?s anticuerpos. Prinz y sus colegas, por ejemplo, administraron un gramo diario de vitamina C a veinticinco
estudiantes universitarios masculinos sanos y un pla- cebo a otros veinte. Y a los 75 d?as
observaron que los primeros presentaban un incre- mento significativo en el suero de los
niveles de inmunoglobulinas IgA, IgG e IgM (Prinz, 1977-1980).
Es necesario saber que las c?lulas bacterianas y las c?lulas malignas identificadas como
extra?as por los anticuerpos que se adhieren a ellas tienen que ser preparadas para su
destrucci?n mediante la combinaci?n con otras pro- te?nas que son los llamados componentes
de complemento . Bueno, pues todo indica que la vitamina C act?a en la s?ntesis del
componente de complemento Cl-esterasa y que la cantidad de tan importante sustancia
aumenta al incrementar la ingesta de vitamina C. Y es que sin ese componente la cascada de
complemento entera es inoperante y no pueden des- truirse las c?lulas extra?as o malignas.
Otros investigadores han comprobado adem?s que un incremento de la ingesta de vitamina C
-tanto en el caso de personas sanas como enfermas- logra una mayor motilidad de los
leucocitos e incrementa la rapidez con la que se diri- gen al lugar de la infecci?n ( Anderson ,
1981-1982). Es m?s, todo indica que cuando los leu- cocitos ya est?n atacando ingerir vitamina
C aumenta su capacidad de fagocitosis.
Las funciones que acabamos de se?alar est?n relacio-
nadas b?sicamente con la funci?n
inmune pero la actividad de la vitamina C es mucho m?s amplia. As?,
-Es indispensable en la elaboraci?n y mantenimiento del col?geno y, por tanto, fundamental
para la fabricaci?n del tejido conectivo.
-Mejora la cicatrizaci?n de heridas, quemaduras y enc?as sangrantes.
-Es antioxidante. Es decir, protege de los radicales libres.
-Participa en la protecci?n de los ?cidos grasos poliin- saturados de la membrana celular.
-Disminuye la posibilidad de formaci?n de trombos (co?gulos) en los vasos sangu?neos.
-Ayuda a combatir las enfermedades v?ricas y bacte- rianas.
-Tiene un papel relevante en el metabolismo del cal- cio.
-Protege de la oxidaci?n a la vitamina B2, el ?cido f?lico, el ?cido pantot?nico y las vitaminas A y E.
-Interviene en los procesos de detoxificaci?n de algu- nas sustancias venenosas como el
cadmio, el mercurio, el plomo y el DDT.
-Es indispensable para mantener en buen estado la piel, los huesos y los ligamentos.
-Fortalece la pared de los vasos sangu?neos evitando su deformaci?n o rotura.
-Favorece la hemostasia, mejora el crecimiento del hueso y estimula la consolidaci?n en caso
de fracturas as? como la formaci?n de la dentina. -Parece ser indispensable para el funcionamiento de componentes fundamentales a nivel
celular como ribosomas y mitocondrias.
-Es indispensable para la oxidaci?n de la fenilalanina y la tirosina.
-Regula la liberaci?n de histamina y prostaglandinas E y F.
-Es antiinfecciosa.
-Interviene en la degradaci?n del colesterol actuando como cofactor.
-Interviene en la s?ntesis de adrenalina.
-Favorece la absorci?n y el almacenamiento del hie- rro.
-Inhibe la formaci?n de nitrosaminas carcinog?nicas formadas por la reacci?n entre los nitritos
existentes en las carnes conservadas y las aminas diet?ticas.
Existen adem?s diversos trabajos de investigaci?n y estudios que aumentan m?s si cabe los
beneficios de esta vitamina como el publicado en 1995 en el British Medical Journal donde se
pone de manifiesto la estrecha relaci?n entre su con- sumo y los niveles de fibrin?geno en
cen la cantidad de fibrin?geno en el
plasma por lo que el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares disminuye.
Estudios en animales de experimentaci?n realizados por el ya mencionado doctor Pauling
muestran que una ingesta importante de vitamina C atrasa el comienzo de tumores mamarios
espont?neos en ratones as? como una pronunciada disminuci?n o retraso en la aparici?n de
tumores malignos en ratones que fueron expuestos a luz ultravioleta. Otros investigadores
demostraron su efectividad en la prevenci?n del c?ncer de piel y en ratones expuestos a la
fibra de vidrio en polvo comprob?ndose asimismo una inhibici?n significativa del c?ncer de
pulm?n.
Cient?ficos japoneses han demostrado recientemente tambi?n su efecto anticancer?geno -en
forma de ascorbato- en casos de tumores humanos de ovario, est?mago, p?ncreas, ?tero y
pulm?n.
Cabe a?adir que la vitamina C ha sido utilizada de forma intravenosa con ?xito en casos de
c?ncer. De hecho en estos momentos se est?n efec- tuando ensayos cl?nicos Fase I en la MC
Gill University de Montreal (Canad?) para evaluar su seguridad, si hay efectos secundarios,
cu?l ser?a la mejor dosificaci?n y conocer los meca- nismos de acci?n as? como su eficacia. En
cualquier caso conviene saber que una primera apro- ximaci?n de la Fase I fue publicada por el
Dr. Hugo Riordan en diciembre de 2005. El ensayo se hizo con 24 pacientes con c?ncer
terminal a los que se suministr? altas dosis de vitami- na C intravenosa durante m?s de 8
semanas para ver la seguridad y los posibles efectos secundarios y se constat? que los
efectos adversos fueron m?nimos salvo en el caso de un paciente con historial previo de
piedras de ri??n que desarroll? una piedra 13 d?as despu?s del tratamiento. Lo que parece
demostrar que inyectar altas dosis de vitamina C es seguro salvo si hay predisposici?n a
tener piedras en el ri??n.
Lo singular del uso de la vitamina C por v?a intraveno- sa se asienta en la base te?rica de la
utilizaci?n del per?xido de hidr?geno como terapia contra el c?ncer, fruto del trabajo de Otto
Warburg , premio Nobel de Medicina en 1931 por describir los mecanismos de la respiraci?n
celular. El per?xido de hidr?geno es un residuo del metabolismo celular de muchos organismos vivos pero dada su toxicidad debe transformarse r?pidamente en compuestos menos
peligrosos. Pues bien, Warburg observ? que las c?lulas
cancerosas tienen unas necesidades
de ox?geno mucho m?s bajas deduciendo que crecen mejor en medios carentes de ox?geno y,
por tanto, todo agente capaz de llevar ox?geno a las c?lulas cancerosas las conducir? a la
muerte.
?Y qu? relaci?n tiene el per?xido de hidr?geno con la vitamina C?, se preguntar? el lector. Es
sencillo: la vitamina C induce la producci?n de catala- sa , una enzima que participa en la
detoxificaci?n del per?xido de hidr?geno a trav?s de una reacci?n que da lugar a agua y a
una mol?cula de ox?geno. Luego ingerir vitamina C induce la producci?n de abundante
catalasa y ello la liberaci?n del ox?geno que provo- car? la muerte de las c?lulas cancer?genas. LOS EFECTOS ADVERSOS DE LA VITAMINA C
Bien, pues a pesar de todo lo dicho art?culos recientes publicados en revistas cient?ficas
ponen en entredicho la eficacia de la vitamina C y encima han provocado resquemor en la
opini?n p?blica al afirmar que una ingesta excesiva puede ser perjudicial. Uno de esos
estudios apuntaba que la ingesta de 1.000 mg diarios de vitamina C aumenta la excreci?n de
?cido ?rico en casi un 50% y de oxalato en un 25% en comparaci?n con la excreci?n que se
produce tras una ingesta de 400 mg diarios. Y otras investigaciones han sugerido que tomar
demasiada vitamina C podr?a estar contraindicado en casos de insuficiencia renal cr?nica as?
como entre quienes se medican con anticoagulantes. En otro estudio -publicado en abril de 1998 en Journal Nature - un equipo dirigido por Ian
Podmore coligi? que tomar demasiada vitamina C en suplementos provoca da?os gen?ticos
en los humanos y, por consiguiente, podr?a causar c?ncer. El estudio se hizo con 30
voluntarios sanos a los que se administr? un placebo durante seis semanas y a continuaci?n
un suplemento de 500 mg diarios de vitamina C du- rante otras seis semanas; finalmente no
tomaron ni placebo ni vitamina C durante otras siete semanas. Se tomaron muestras de
sangre a intervalos de tres semanas durante los pe- riodos de administraci?n del placebo y de
la suplementaci?n con vitamina C y, de nuevo, al final del estudio. Se extrajeron c?lulas de la
serie blanca (linfocitos) y se analizaron dos indicado- res diferentes del da?o oxidativo en el
DNA: 8-oxoadenina y 8-oxoguanina. Durante la fase de placebo no hubo cambios en los
niveles. Sin embargo, con el suplemento de vitamina C el nivel de 8-oxoadenina aument? -