• No results found

Partial differential equation–based approaches

In document Scientific Data Mining (Page 120-123)

7.2 Image denoising

7.2.3 Partial differential equation–based approaches

En los ?ltimos meses se han dado a conocer algunos datos de dos estudios

sobre el efecto real de los antioxidantes en la salud y ambos llegaron a la

conclusi?n de que sus propiedades terap?uticas no s?lo son nulas sino que

adem?s pueden ser perjudiciales. ?Es eso verdad? ?Carecen de propiedades los

antioxidantes? ?Pueden incluso ser peligrosos? Ana- lic?moslo.

La pol?mica sobre la eficacia de los antioxidantes no es nueva en absoluto pero se aviv?

hace unas semanas. En primer lugar cuando Serge Hercberg -del Hospital Avicenne en

Bobigny (Francia)- dio a conocer un estudio bautizado como Su.Vi.Max sobre el papel de los

antioxidantes en la prevenci?n del c?ncer y la enfer- medad cardiovascular en el que

participaron 12.741 personas (de entre 35 y 60 a?os en el caso de las mujeres y de entre 45

y 60 en el de los hombres) la mitad de las cuales tom? durante siete a?os un placebo y la otra

mitad una c?psula diaria con 120 mg de vitamina C, 30 mg de vitamina E, 6 mg de beta-

caroteno, 100 mg de selenio y 20 mg de zinc y seg?n el cual el efecto sobre la salud

cardiovascular fue nulo. Adem?s se coligi? que una dosis excesivamente alta puede ser

perjudicial en quienes en ese momento tengan un c?ncer incipiente no detectado.

Reconociendo, eso s?, que la incidencia total de c?ncer en hombres -no as? en mujeres- hab?a disminuido. Como ya se dijo en su momento en la revista al conocer ese dato no vamos a

incidir en c?mo puede ese investigador estar seguro de que durante ?siete a?os! m?s de 6.000

personas tomaron su pastilla cada d?a y que las 6.000 del grupo de control no tomaron

suplementos en ning?n momento aunque estuvieran enfermas pero s? debemos resaltar que la

les facilit? est? muy alejada de las

dosis que usamos terap?uticamente en Nutrici?n Or- tomolecular.

Y, en segundo lugar, cuando a finales de febrero pa- sado se public? en el Journal of the

American Medical Association (JAMA) un metaan?lisis dirigido por Goran Bjelakovic -de la

Facultad de Medicina de Nis en Serbia- "revisando" los datos de 68 ensayos cl?nicos en los

que, en conjunto, hab?an participado 232.606 perso- nas. Metaan?lisis que seg?n sus autores

no s?lo demostrar?a la escasa eficacia de los antioxi- dantes sino adem?s que el betacaroteno

y las vitaminas A y E se asocian con un incremento de la mortalidad del 7%, 16% y 4%

respectivamente; relaci?n que en cambio no se en- contr? ni con la vitamina C ni con el selenio

(este mineral, incluso, reconocen que s? podr?a redu- cir el riesgo de muerte).

Como era de esperar, nada m?s aparecer este ?ltimo art?culo hubo numerosas e inmediatas

cr?ticas al mismo en todo el mundo... solo que ?sas no fueron publicadas por los grandes

medios de comunicaci?n. El primero en reaccionar -al menos que tenga constancia- fue el Dr.

Jeffrey Blumberg , director del Laboratorio de Investi- gaci?n sobre Antioxidantes de la

Universidad de Tufts en Boston (EEUU) y experto in- dependiente cuyo centro no recibe fondos

del sector de los complementos sino de agencias fe- derales norteamericanas. Y como bien

record?, "una de las premisas m?s importantes en un metaan?lisis es que los estudios

deben poder ser comparables" . Sin embargo, en el caso que nos ocupa se siguieron

"criterios propios".

Para Blumberg la verdad es que cuando se tuvieron en consideraci?n todos los ensayos no

se encontraron incrementos de mortalidad. Fue cuan- do los investigadores decidieron seguir

sus "propios criterios" al dividir los ensayos para estu- diarlos cuando apareci? ese presunto

aumento de mortalidad. Sin embargo, para poder estudiar los resultados de esos ensayos se

deber?a haber facilitado, ante todo, informaci?n es- pec?fica sobre la divisi?n de los

participantes para saber c?mo se hizo. Adem?s los ensayos que incluyeron no respond?an a

un criterio homog?neo ya que algunos duraban ?un d?a! y otros varios a?os. Por otro lado, en

la mayor?a de los ensayos hab?a enfermos... y no se explican las razones de su muerte. As?

que, ?c?mo pudieron valorar los da?os ocasionados "por los antioxidantes"? Dif?cil respuesta.

Blumberg tambi?n denunci? que los antioxidantes

estudiados ten?an modos de acci?n muy

distintos y no pueden compararse. "Es como analizar dos medicamentos completamente

diferentes y pretender sacar conclusiones de ello" . UN ESTUDIO MAL PLANTEADO

Tambi?n el Dr. Balz Frei , catedr?tico de Bioqu?mica y Biof?sica del Instituto Linus Pauling de la

Oregon State University de Estados Unidos - considerado uno de los expertos m?s

prestigiosos del mundo en el ?mbito de los micronu- trientes- reaccion? de inmediato. Y al igual

que Blumberg lo primero que denunci? fue que el estudio presentado se centrara en una

selecci?n de los ensayos cl?nicos descart?ndose de antemano los efectos satisfactorios de

otros cuyos positivos resultados estaban claramente contrastados.

"Se trata -denunci? abiertamente- de un an?lisis err?neo efectuado con datos incompletos

que imposibilita por tanto la comprensi?n de los ver- daderos resultados que tienen los

antioxidantes, tanto positivos como negativos, sobre la salud".

Y es que el metaan?lisis publicado en JAMA se hizo con s?lo 68 de los 815 ensayos

existentes. Habi?ndose excluido de ?l incluso estudios publicados en el Journal of the

National Cancer Institute y en el British Medical Jour- nal que demostraban los beneficios

sustanciales de los antioxidantes y su relaci?n con la reducci?n de la mortalidad. "Si s?lo

esos dos grandes estudios hubieran sido incluidos en el metaan?lisis -explicar?a Frei-

ninguno de los efectos divulgados sobre mortalidad habr?an sido significativos a excepci?n

de los efectos del betacaroteno y la vitamina A". Solo que las investigaciones que relacionan

una incidencia m?s alta de c?ncer de pulm?n entre los fumadores que toman suplementos de

vitamina A y betacaroteno es un dato ya conocido y divulgado.

"El estudio demuestra claramente -denunciar?a sin tapujos el Dr. Frei- que se han

seleccionado los estudios e investigaciones que apun- tan posibles da?os causados por un

exceso de antioxidantes y se han descartado los que demuestran sus ventajas".

Seg?n Frei, un dato que demuestra lo absurdo de los resultados es que la media de duraci?n

de los ensayos fue de 2,7 a?os por lo que las conclu- siones implican que la ingesta de

suplementos antioxidantes puede llevar a la muerte a alguien ?en menos de tres a?os! Y

dan tener tal efecto es absurdo ya que no

se conoce ning?n mecanismo biol?gico que lo pueda explicar.

Es tambi?n interesante se?alar que las causas de la muerte no eran consideradas ni fueron

determinadas en muchos de los estudios utilizados para el metaan?lisis y, por tanto, se

pueden haber incluido los accidentes u otras causas que no tengan nada que ver con los

antioxidantes.

Frei recuerda asimismo que los ensayos analizados estudiaban numerosos antioxidantes

distintos cuyos resultados no pueden compararse ni extrapolarse. Y que en muchos casos

los pacientes recibieron paralelamente tratamientos adicionales, tanto suplementos diet?ticos

como f?rmacos. Y es evidente que los problemas de salud subyacentes o los m?ltiples tipos

de tratamientos m?dicos que segu?an ?stos pueden haber interferido o enmascarado los

efectos atribuidos directamente a los antioxidantes. "Esos ensayos -afirma- no nos dicen nada de la utili- dad de los antioxidantes en la

prevenci?n de la enfermedad ni de si los suplementos reducen o no el estr?s oxidativo. Es

como hacer un ensayo sobre el da?o producido por el colesterol sin medir en suero sus

niveles. ?C?mo se pueden presentar tales conclusiones de un estudio tan pobre y penoso?"

Y me permito recordar, llegados a este punto, que el Instituto Linus Pauling de Oreg?n es el

centro m?s prestigioso del mundo en el ?mbito de los micronutrientes estando especializado

en la investigaci?n y tratamiento de los problemas cardiovasculares, el c?ncer, el

envejecimiento y las enfermedades neurodegenerati- vas.

En suma, la afirmaci?n de que el estudio publicado en JAMA por Goran Bjelakovic "ofrece m?s

garant?as cient?ficas que otros" como se ha dicho y publicado es una aseveraci?n gratuita y

falsa. Todo metaan?lisis se lleva a cabo revisando cuantitativamente los trabajos de

investigaci?n y sacando conclusiones estad?sticas. Y la utilidad de la t?cnica se basa en que

al aumentar el tama?o de la muestra aumenta, es- tad?sticamente hablando, su credibilidad. La

verdad, sin embargo, es que se utiliza con demasiada frecuencia pero sin suficiente rigor lo

que supone una clara contradicci?n con las bases del propio m?todo.

Una de las principales cr?ticas es que los trabajos con m?s probabilidades de ser incluidos en

?l son los que han obtenido resultados significativos o ensayos con gran n?mero de

pacientes aunque los resultados no sean ?tiles lo que limita la utilizaci?n de otros trabajos

menos conocidos o con resultados que arrojen menos diferencias. Otra se refiere a la

selecci?n interesada de los ensayos a analizar descar- tando los que pueden variar el

resultado que se pretende obtener. Porque hoy d?a demasiados metaan?lisis se hacen con

intenciones concretas previamente dise?adas. Sin olvidar que muchos ensayos se descartan

por razones de idioma ya que en ciencia lo que no est? escrito en ingl?s no existe.

El art?culo de Bjelakovic termina se?alando que "lo que hay que hacer es tomar una dieta rica

en frutas y verduras porque solo los alimentos natura- les contienen la justa proporci?n de

esos nutrientes y adem?s est? comprobado su efecto beneficioso". Y debo decir que eso s?

es absolutamente cierto. No hay mejores antioxidan- tes que los proporcionados por la dieta. El

problema es que hoy los alimentos no son lo que eran. Antes cualquier persona que llevara una dieta equilibrada sab?a que ?sta le proporcio- nar?a todos los nutrientes necesarios para

mantener una salud ?ptima. Hoy no siempre es as?. Se han producido muchos cambios en la

alimentaci?n y los estilos de vida. Cualquier experto sabe que el cultivo de una sola especie

en un mismo lugar durante a?os termina por agotar los minerales de los que se alimenta la

planta. Y que para evitarlo se debe dejar descansar la tierra, sin cultivarla, al menos un a?o. A

eso se le llama barbecho. Sin embargo, debido al au- mento del consumo y a la avaricia de

algunos en muchos sitios se ha dejado de hacer y los alimentos tienen en consecuencia

mucho menor cantidad de nutrientes lo que hace que las carencias nutricionales de la gente

sean hoy un problema extendido. Adem?s de todos es conocida la utilizaci?n de aceleradores

o ralentizadores de la maduraci?n y el uso y abuso de sustancias con t?xicos, que se

convierten en agentes que influyen en el desequilibrio de los nutrientes: conservantes,

aditivos, colorantes, pesticidas, nitratos, etc., adem?s de una larga lista de sustancias como

los almizcles sint?ticos, los alquilfenoles, las benozo- fenonas, los PCBs, los compuestos

bromados... que si bien no son ingeridos act?an cau- sando da?os sobre nuestro sistema

nervioso o endocrino limitando la actuaci?n y eficacia de algunos nutrientes.

Agregar? que los estados de estr?s y)o ansiedad pro- vocan un consumo excesivo de

como son los casos de las vitaminas del

grupo B y de minerales como el zinc o el calcio y ello puede causar una carencia de los

mismos.

Y no olvidemos tampoco la p?rdida de nutrientes por manipulaciones inadecuadas ya que la

mayor?a de ellos se alteran con la temperatura, el ox?geno y la luz. Tambi?n debo apuntar la p?rdida de nutrientes por el refinamiento.

Para que se haga una idea vea el recuadro adjunto y observe las importantes diferencias que

existen entre la harina refinada (arriba) y la harina integral (abajo): Na K Ca P Mg Fe Fi 2 108 15 90 30 2 0.07 2 290 40 392 140 3 0.09 A E B1 B2 B3 B6 C 15 0.3 0.06 0.03 0.7 0.18 0 50 1.6 0.30 0.15 4.8 0.46 0 ALIMENTOS SIN NUTRIENTES

Dicho esto no olvidemos que en la actualidad la dieta de la mayor?a de la gente es escasa en

frutas y verduras mientras ha aumentado notable- mente el consumo de az?cares, hidratos de

carbono refinados, grasas saturadas y carnes rojas por lo que cada vez son m?s las

personas que no tienen cubiertas las necesidades nutricionales m?nimas para estar sanas. Se

demostr? hace ya tiempo. Entre 1971 y 1974 se llev? a cabo un estudio sobre salud y

nutrici?n en Estados Unidos con 28.000 personas de edades comprendidas entre 1 y 74

a?os. Se examin? su dieta, el nivel de nutrientes en sangre y los s?ntomas de malnutrici?n que

presentaban. Y utilizando como medida datos muy conservadores el examen descubri?

deficiencias impresionantes: nueve de cada diez mu- jeres, por ejemplo, no ten?a suficiente

hierro y una de cada dos presentaba insuficiencia de calcio. Y estos resultados son

extrapolables a otros pa?ses, incluidos los europeos. Hace unos a?os se descubri? tanto en una cl?nica privada de Auckland (Australia) como en el

hospital de la ciudad que muchos pacientes manifes- taban claros s?ntomas de desnutrici?n.

Pronto se descubrir?a que el 75% de los pacientes sufr?a en efecto alguna carencia. Pues

bien, se decidi? cuantificar los contenidos medios de vitaminas y minerales de algunos de los

productos que formaban parte de su dieta y los inves- tigadores se llevaron la sorpresa de que

incluso los alimentos crudos y frescos carec?an de las cantidades de nutrientes indicadas en

las tablas oficiales de nutrici?n. Ninguno mostraba enfermedades deficitarias completas pero

s? -y esto es importante- s?ntomas deficitarios evi- dentes, ya fueran cl?nicos o bioqu?micos. Al examinar las zanahorias, por ejemplo, se observ? en diferentes muestras que la cantidad en

ellas de provitamina A por cada 100 gramos llegaba a variar ?desde 70 UI hasta 18.500 UI! Y lo

mismo ocurri? con el germen de trigo, la harina inte- gral, las carnes, las frutas y las verduras.

En las naranjas que se compraron en un comercio local, de aspecto, olor y sabor normales, el

contenido de vitamina C fue de 0 (s?lo hab?a trazas). Probablemente porque hab?an

permanecido largo tiempo en c?maras de almacenaje. Por el contrario, las naranjas adquiridas

directamente al productor y recogidas ese mismo d?a conten?an por t?rmino medio 116 mg de

In document Scientific Data Mining (Page 120-123)