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PATOLOG?AS

La media tonelada de alimento que -

aproximadamente- ingiere cada persona en un a?o sirve

no s?lo de combustible para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo sino tambi?n para

reconstruir o reparar los da?os que a lo largo de la vida se producen en el organismo. Y

aunque el alimento se procesa a lo largo de todo el sistema digestivo en este art?culo vamos a

centrarnos en la actividad del intestino delgado y, sobre todo, en los trastornos derivados de

las alteraciones en la permeabilidad intestinal ya que en la actualidad estos trastornos son

causa de un importante n?mero de patolog?as. Vea- mos pues primero de manera somera c?mo

es y qu? actividades lleva a cabo el intestino delgado y por qu? raz?n su eficacia es de tan

vital importancia.

El intestino delgado es un largo tubo retorcido que une el est?mago con el intestino grueso. Su

superficie interior es de aproximadamente 18,6 m2 y, por tanto, diez veces mayor que la

superficie total de la piel. De hecho puede llegar a los 100 m2 si consideramos las peque?as

vellosidades que sobresalen del revestimiento intesti- nal. Y si bien son muchas las estructuras

presentes en esta parte del aparato digestivo vamos a centrarnos s?lo en aquellas que son

de vital importancia para el tema que nos ocupa. La pared del intestino delgado tiene varias capas, en- tre ellas la mucosa -la que m?s nos

interesa- que corresponde a la parte m?s interna. Y dentro de ella hay diferentes zonas,

como el epitelio, donde se alojan las vellosidades que son estructuras en forma de dedos que

aumentan la superficie interna y cuya principal fun- ci?n es la absorci?n. Tambi?n encontramos

c?lulas con actividad inmunitaria y c?lulas con activi- dad para secretar o sintetizar diferentes

sustancias. Tal es su estructura. Veamos pues ahora cu?l es su funci?n y porqu? debemos

prestarle la atenci?n debida.

El intestino delgado participa en diferentes activida- des. As?,

-Interviene en muchas reacciones inmunitarias. De dos formas. Por un lado, mediante

una inmunidad no espec?fica mediada por diferentes sustancias -como los jugos g?stricos que

poseen propiedades bactericidas gracias a su acidez-, el propio movimiento del intestino -que

facilita la eliminaci?n r?pida de sustancias peligrosas-, el mantenimiento de una flora intestinal

equilibrada -donde las bacterias sapr?fitas o benefi- ciosas impiden la proliferaci?n de las

bacterias pat?genas o el propio desequilibrio de las sapr?fitas- y, por ?ltimo, diferentes

sustancias que eliminan la acci?n de elementos pat?genos. Y por otro, disponemos de unas

defensas espec?ficas donde intervienen los linfocitos B y T, c?lulas especializadas en la

producci?n de anticuerpos y de las placas de Peyer, formaciones que tienen la capacidad de

reconocer y absorber ant?genos y provocar respues- tas inmunitarias espec?ficas.

-Participa en la digesti?n de los alimentos transfor- mando grandes mol?culas complejas

en otras m?s peque?as y simples.

-Y, finalmente, selecciona la absorci?n de las sustan- cias digeridas . Este acto se lleva

a cabo en las vellosidades del intestino que se encar- gan de permitir el paso desde el intestino

a la sangre de todos los nutrientes necesarios (vitami- nas, amino?cidos, grasas, etc.). Es a lo

que se denomina permeabilidad intestinal y el hecho de que cada d?a pasen por el intestino

delgado alrededor de 11,5 litros de alimentos digeri- dos, l?quidos y secreciones

gastrointestinales, y que s?lo se eliminan por las heces unos 100 ml diarios nos da una idea

del trabajo que realiza esta parte del aparato digesti- vo.

En suma, las paredes intestinales son permeables con el fin de permitir o impedir el paso de

diferentes sustancias. Por consiguiente act?a de veh?culo o de freno seg?n el tipo de

sustancia que pretenda atravesar sus paredes. Hasta hace no mucho se pensaba que esta actividad era realmente efectiva pero nada m?s

alejado de la realidad. Hoy se sabe que incluso en individuos sanos el intestino delgado no

siempre es eficaz y ello se debe a que su capacidad depende de multitud de factores. Las

infecciones intestinales, los productos t?xicos, el al- cohol, los antiinflamatorios no esteroideos, los antibi?ticos, las dietas desequilibradas, determi- nadas bacterias que se encuentren en

clara ventaja num?rica respecto de su situaci?n nor- mal y que se adhieren al epitelio

provocando inflamaci?n del mismo, lesiones y la libe- raci?n de sustancias t?xicas ( colibacilos,

estafilococos, estreptococos, etc"), son responsables de una permeabilidad intestinal

alterada.

Tambi?n debemos contar con el abuso que en nuestra sociedad occidental se hace de los

productos c?rnicos y grasas saturadas, de la cafe?na, de los az?cares simples y de los

aditivos -responsables todos ellos de la alteraci?n de la flora intestinal- as? como del consumo

de aguas contaminadas y alimentos en mal estado. Obviamente el problema comienza cuando las pare- des del intestino se inflaman como consecuencia de cualquiera de las razones

expuestas y se convierten en paredes hiperpermea- bles.

Pues bien, hay que decir que la hiperpermeabilidad intestinal est? relacionada con muy

diferentes patolog?as: la enfermedad de Crohn, la giardiasis, la candidiasis cr?nica, el asma, la

artrosis, la artritis reumatoide, la espondilitis anquilo- sante, las alergias e intolerancias

alimentarias, el s?ndrome de intestino irritable y otras enfermedades consideradas

autoinmunes.

Y el problema no acaba ah?. Porque cuando el intes- tino est? inflamado es incapaz de procurar

una absorci?n adecuada de los nutrientes y, por tanto, se convierte en el responsable de

deficiencias nutricionales potencialmente peligrosas. Adem?s en esas condiciones se da?an

determinadas enzimas y otras sustancias con activi- dad detoxificadora sobre el intestino lo

que empeora la situaci?n y a su vez sobrecarga la acti- vidad detoxificadora del h?gado y las

necesidades energ?ticas del organismo por lo que aparece la fatiga, se altera la funci?n

inmunitaria propia de las paredes intestinales -y, por ende, su capacidad-, se favorecen las

infecciones -ya que permiten el paso de bacterias y virus de forma indiscriminada- y se

permite el paso de alimentos mal digeridos que son causa de numerosas alergias e

intolerancias alimentarias.

Cabe se?alar en todo caso que la situaci?n contraria tambi?n es responsable de alteraciones

ya que una permeabilidad intestinal minimizada pue- de ser causa de mala absorci?n y provocar

deficiencias nutricionales a pesar de que la ingesta de alimentos sea la adecuada.

RECOMENDACIONES GENERALES

Para evitar los problemas mencionados hay pues que: Masticar y ensalivar bien los alimentos.

Tratar de eliminar -si se conoce- la causa de las posi- bles inflamaciones intestinales.

Evitar o eliminar el consumo de alcohol y picantes. Evitar el caf? ya que los componentes que le dan su aroma son especialmente irritantes de

la mucosa intestinal; incluso cuando es descafeinado. Evitar el excesivo consumo de carnes, grasas y sus derivados.

Evitar la "comida basura".

Asegurarse una buena ingesta de vegetales y frutas. Sustituir el az?car blanco y las harinas refinadas por az?cares y harinas completos. El

az?car blanco, en particular, es irritante de la mucosa y favorece la proliferaci?n de bacterias

como la Helicobacter Pylori.

Aumentar el consumo de fibra, sobre todo de tipo soluble.

Ingerir alimentos ricos en enzimas digestivas para

mejorar la degradaci?n de los mismos.

Evitar aquellos alimentos que act?en irritando las paredes intestinales.

Evitar los alimentos fritos ya que generan sustancias irritantes para el intestino como la

acrole?na y el ?cido but?rico.

Tambi?n se debe evitar la leche ya que la lactosa que contiene no es bien digerida por

muchas personas produci?ndolas irritaci?n y disbacte- riosis.

ALIMENTOS ADECUADOS

Aguacate. Es suavizante, desinflamatorio y protector de la mucosa.

Ajo. Es un antibi?tico natural que permite el reequili- brio de la flora intestinal normal. La ligera

irritaci?n que produce su ingesta estimula la produc- ci?n de prostaglandinas antiinflamatorias

que protegen la mucosa g?strica. Lo adecuado es co- menzar por una peque?a cantidad e ir

aument?ndola progresivamente.

Alfalfa. Contiene enzimas que mejoran los procesos digestivos y combaten las

fermentaciones.

Alimentos probi?ticos. Ayudan a reequilibrar la flora bacteriana intestinal.

Alimentos ricos en fibra. Presente en frutas, verduras y hortalizas.

Ar?ndanos. Son importantes en casos de disbacterio- sis intestinal.

Arroz integral. Es un normalizador del tracto intesti- nal.

Avena. Aporta fibra soluble y es protectora y normali- zadora del tr?nsito intestinal. Es

recomendable tomarla en copos. Calabaza. Protectora de la mucosa.

Cebolla. Act?a como antibi?tico natural sobre las bac- terias que pueden afectar al aparato

digestivo respetando la flora bacteriana normal. Col. Es antiinflamatoria de la mucosa g?strica por su contenido en glutamina.

Preferiblemente debe tomarse cruda en jugo fresco. Se deben tomar varias cucharadas al d?a

con el est?mago vac?o, 10 minutos antes de las comi- das.

C?rcuma. Es importante por su acci?n antibacteriana. Germinados. Contribuyen a regenerar la flora intesti- nal alterada.

Granada. Es antiinflamatoria de la mucosa.

Manzana. Contiene fibra y taninos que desinflaman la mucosa digestiva.

Membrillo. Es antiinflamatorio de la mucosa g?strica. Se recomienda utilizarlo cocido y en

forma de pur?.

Miel. Es cicatrizante y puede actuar frente a determi- nados g?rmenes como el Helicobacter

Pylori.

Papaya. Adem?s de ser rica en papa?na (enzima di- gestiva) ejerce tambi?n una acci?n

antis?ptica contra numerosos g?rmenes pat?genos. Pi?a. Contiene bromela?na, que facilita la digesti?n de las prote?nas.

Tapioca. Tiene capacidad suavizante, desinflamatoria y regeneradora de la mucosa intestinal.

Zanahoria. Por su contenido en pectina y betacaro- teno mantiene en buen estado la

mucosa intestinal. COMPLEMENTACI?N

Fibra: tiene capacidad para reducir la presencia de toxinas bacterianas en el tracto

intestinal.

Probi?ticos ( lactobacillus, bifidobacterias y algunos

cocos gram positivos ):

facilitan la producci?n y aumento de la biodisponibili- dad de vitaminas como las B1, B2, B6,

B12, nianina, biotina, ?cido f?lico y ?cido pantot?nico, y tienen una decisiva actividad

antimicrobiana y restauradora de la mucosa intestinal da?ada. Son capaces de inhibir el

crecimiento de la Candida Albicans , la E. coli y otras bacterias peligrosas. La cepa de

Bulgaricus LB-51 es responsable de restaurar la capa- cidad funcional del sistema inmune

dependiente de la mucosa intestinal.

Enzimas digestivas: responsables de la degradaci?n de grandes mol?culas en otras m?s

peque?as y digeribles; adem?s tienen actividad antiin- flamatoria y favorecen la eliminaci?n de

sustancias t?xicas.

FOS (fructooligosac?ridos): son el alimento perfecto para la flora intestinal pues la

protege favoreciendo su equilibrio -sobre todo del tipo B?fidus- impidiendo el crecimiento de organismos pat?genos.

L-Glutamina: es especialmente eficaz para tratar las infecciones intestinales y la

excesiva permeabilidad intestinal. Su actividad au- menta si va unida a la L-arginina.

Vitamina A: act?a neutralizando diferentes sustancias t?xicas y promoviendo una buena

actividad de la mucosa intestinal.

Indol-3-Carnibol: promueve la detoxificaci?n del h?gado y del intestino.

Vitaminas del grupo B: son indispensables para el mantenimiento de la mucosa intestinal

y de la salud del aparato digestivo ya que intervienen en la absorci?n y metabolismo de los

hidratos de carbono, los l?pidos y las prote?nas.

LA IMPORTANCIA DE UTILIZAR ADECUADAMENTE

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