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Este epígrafe tiene como objetivo analizar dos manifestaciones críticas sobre la reforma de estas enseñanzas que hace la administración al iniciarse el siglo XX

257 GRANELL, 1932, op. cit., p. 474.

258 El profesor del Colegio Tejerina considera que las enseñanzas del Colegio están muy lastradas por la falta de clases artísticas y talleres, y los que existen tienen que mejorar para que los alumnos salgan instruidos y con alguna ventaja pecuniaria para los alumnos, pero además el desarrollo de lo existente se hace en condiciones difíciles: el centro no tiene calefacción, “no pudiendo en los meses más fríos del año hacer cosa de provecho los pobres sordomudos” (GRANELL, 1906, op. cit., p.78) . El sistema de calefacción central se pone en dicho edificio en el primer año republicano.

124 y cuyas características y bases nominales se han plasmado en puntos anteriores. La naturaleza de ambos planteamientos críticos es diferente en esencia, la primera tiene más una consideración particular y es la del profesional de estas enseñanzas que ante la situación hace oír su queja y argumento. La segunda, tiene un planteamiento coral, es el conjunto de los distintos profesionales de este sector educativo que además quieren dar forma a su propuesta y representa una de las primeras manifestaciones colectivas de lo que quiere y piensa el sector sobre estas enseñanzas y de las políticas educativas que tiene que seguir o poner en práctica la administración educativa.

La crítica individual corresponde a un profesor del Colegio de Sordomudos y de Ciegos, que como otros compañeros de Centro se ve favorecido por unos medios tecnológicos modernos que en general los demás no tienen, nos referimos a la imprenta del Colegio, y puede divulgar su pensamiento y crítica, e incluso cumple con lo establecido en los reglamentos del Colegio de difundir estas enseñanzas. El más significado en esos años es el secretario del Colegio, Pedro Molina 259,.

La visión de este profesor se estructura en la obra de 1900, Instituciones

españolas de Sordomudos y de Ciegos. Consideraciones sobre lo que son y debieron ser estos centros y en el Discurso leído el 18 de octubre de 1903 en la

entrega de premios a los alumnos del Colegio de Sordomudos y de Ciegos de Madrid, que es posteriormente publicado bajo el mismo nombre por la imprenta del Colegio de Sordomudos260. El Discurso constituye una crítica en toda regla al estado de las enseñanzas de sordomudos y de ciegos, y desvelan una forma de hacer política de los partidos turnantes en el poder, específicamente de los ministros García Alix y el conde de Romanones. El

Discurso, hecho en presencia del ministro de Instrucción Pública Gabino

Bugallal y del comisario regio, Eloy Bejarano, como su posterior publicación bajo el mismo título, causan un cierto revuelo en el sector profesional y administrativo, entre otras cosas porque es una de las críticas más amplia y completa llevada a cabo desde dentro del Colegio, tanto que la administración educativa, a través del comisario regio del Colegio hace la

259 Históricamente son muchos los profesores del Colegio Nacional de Sordomudos que se han beneficiado de la imprenta del Colegio, entre otros, Juan M. Ballesteros, Fernández Villabrille, Granell y Forcadell, etc.

260 MOLINA, P. (1903). Discurso leído el 18 de octubre de 1903 en la solemne entrega de premios

a á los alumnos de aquel establecimiento. Madrid: Imprenta del Colegio Nacional de

125 consideración de que él hubiera preferido que esta publicación se hubiera planteado conforme a lo establecido 261.

A efectos de presentar las consideraciones del profesor se articulan una serie de ámbitos que corresponden a determinadas líneas o acciones de política educativa de la administración sobre las que se pronuncia críticamente. La primera es sobre la forma de hacer política de los ministros de Instrucción Pública y responsables de la reforma de las enseñanzas de sordomudos, García Alix y Álvaro de Figueroa:

“ (…) el Excmo. Sr. D. Antonio García-Alix y en solemnidad semejante a la actual nos honró con su presencia, desde la que, alentando á profesores y alumnos, hizo promesas que si cumplió como bueno, no llegaron, sin embargo á su deseada madurez por la efímera duración de la política de ese país. (…) otro ministro, el Excmo. Sr. Conde de Romanones, puso su actividad laboriosa al servicio de la organización de este especialísimo Colegio y como base de un más amplio hacer, en el preámbulo del real decreto de 17 de octubre anterior infundía alientos al profesorado… hasta volver por los fueros y preminencias. Los intentos del Sr. García-Alix y las promesas del Sr. Conde de Romanones son claros indicios de que las enseñanzas de sordomudos y ciegos en España, no son, Excmo. Sr., lo que deben ser” 262.

La segunda consideración es una crítica a la política de escolarización ante el hecho de que el Colegio de Madrid no admite más que a una pequeña proporción de sordomudos y ciegos en edad escolar:

“Contrario es el hecho apuntado al epíteto de <Nacional> que el Colegio lleva. El común sentir de las gentes lo entienden por <nacional> lo que es de todos y para todos”. Con el presupuesto para 65 sordomudos y 35 ciegos, cuando en el país existen 10.880 y 25.000 ciegos, “solo fija en presupuesto lo que estima necesario para atender al 5,9% de los españoles sordomudos y al 1 por mil de ciegos “Así en el curso anterior, ingresaron solamente el 10% de los sordomudos y el 17% de los ciegos”. “La magnitud del desconsuelo oficial no admite comparación con el agudo dolor que sentir deben los padres…cuando se les dice: ¡no, vuestro hijo no es ya admisible!” 263.

Pero además, recrimina que las medidas que se toman no llegan a realizarse a tiempo y pide al ministro de Instrucción que en la revisión para 1904 lleve y

261 Lo establecido en estos casos en opinión del comisario regio, y que hubiera sido más adecuado para su difusión, se canaliza por medio del artículo 98 del Real decreto de 17 de octubre de 1902, es decir a través de la Revista del Colegio der Sordomudos.

262 MOLINA, 1903, op. cit. ,p. 9. 263 Ibídem, pp. 10-11.

126 suponga “el aumento de las 50 plazas que por ahora demandamos, haciendo con ello honor, y acatando, además, una disposición Real que así lo determina”: “García-Alix al formular los Presupuestos para 1902 consiguió sostener 150 plazas de internos con arreglo al Decreto de 1 de febrero de 1901 que se ratificaran en el nuevo Real decreto de 17 de octubre de 1902 (Art. 33)” 264.

En sentido estricto esta crítica no es nueva, ya está recogida en su obra anterior de 1900, la cual presenta una idea muy moderna relativa al derecho de educación de los alumnos y argumentada en el sostenimiento obligatorio de los colegios actuales o la mayor parte de ellos por parte del Estado, lo cual es contrario a la política educativa de los gobiernos desde el inicio de estas enseñanzas en centros educativos y en “(…) la admisión forzosa en las escuelas públicas de los niños sordomudos y ciegos que no asistan á centros especiales”, idea que el ministro Cervera en 1860 no se atrevió a establecer formalmente. Ninguno de los dos planteamientos causa efecto 265, a pesar de que el autor y algunos otros, no muchos, consideren “(…) el derecho de los alumnos a recibir enseñanza positiva es tal, y tal el deber del Estado en facilitarla…” 266 y sea crítico con la posición de los maestros ordinarios de los que dice que “(…) ponen trabas mil á la recepción de alumnos de tal índole,…” 267.

El Discurso de Molina de 1903 se publica por la Imprenta del Colegio incorporándosele un conjunto de opiniones de profesionales del sector que ha generado la intervención del profesor y que si bien en muchos casos no pasan de mostrar su adhesión o crítica al autor, sí hay algunas aportaciones de gran interés sobre las políticas de los gobiernos con respecto al papel del Colegio de Madrid y el papel de los colegios regionales. La tercera consideración de Molina tiene relación con el Colegio de Madrid y su visión hegemónica de éste. En este caso coincide con el gobierno y los anteriores ya que el Colegio Nacional de Madrid es el eje y fundamento de toda política del Estado sobre estas enseñanzas, idea que está bastante extendida entre los profesionales, y punto central en la red escolar formada por centros elementales. Para el secretario del Colegio de Sordomudos las funciones de los distintos centros se presentan siguiendo estas ideas:

“(…) el expurgo de alumnos (sordomudos) desde el principio, aislándolos por grupos según sus condiciones para la enseñanza oral y la práctica de

264 Ibídem, p. 12. 265 Ibídem, p.75. 266 Ibídem, p.31. 267 Ibídem, p. 31.

127 las materias del grado elemental, sería la labor encomendada a los Colegios regionales. Los alumnos conocidamente aptos para el grado superior pasarían de éstos al Colegio Nacional, en cuyo centro encontrarían los medios liberales, artísticos y manuales para ser útiles a las sociedad…” 268.

Pero hay otras visiones que se dan desde la periferia o provincias a esta perspectiva egocéntrica del papel del Colegio de Madrid y que también son aplicables no solo a las funciones del Colegio de Madrid, sino también a la política de formación del profesorado especializado. Una de ellas la protagoniza C. Bujan Juárez 269, y su importancia radica no solo en que es una crítica fundada al modelo gubernamental con el que Molina coincide, sino que también evidencia la posibilidad de otros modelo y de otras políticas 270: Pero en este estado de cosas, no solo son individuos los que plantean discrepancias o analogías con las políticas gubernamentales, hay otras pensamientos críticos sobre la reforma de las enseñanzas de sordomudos de García Alix y el conde de Romanes, nos referimos al conjunto de profesionales del sector de estas enseñanzas que por primera vez de forma colectiva alzan su voz y establecen un diagnóstico de la situación por la que están pasando las enseñanzas de sordomudos.

La I Asamblea de Profesores de Sordomudos y de Ciegos de 1906 supone la

crítica más sistemática, ordenada y coherente de los distintos sectores profesionales de las enseñanzas de sordomudos y de ciegos a las políticas educativas que las diversas administraciones educativas han venido llevando a cabo desde la Ley de Instrucción Pública de 1857. Además pretenden que sus conclusiones constituyan los elementos básicos y vertebradores de la

268 Ibídem, p. 31

269 BUJAN PÉREZ, C. (1903). “Un discurso y una Memoria”, El Magisterio Gallego, nº 189 de 25 de octubre de 1903, recogido en la publicación de MOLINA,1903 , pp. 62.63 y64.

270 La crítica de Bujan, extractada recoge las siguientes ideas: a) En cuanto a que los colegios de provincias <se parezcan á los cuarteles en la requisa de quintos… y a esos escogidos se envíen al Colegio Nacional para allí recibir la enseñanza superior> como promulga Molina, el articulista considera que “Es un exceso de cariño que el Sr. Molina tiene por el centro donde presta sus servicios…” y lo que denota “es la falta de unidad en el plan pedagógico é intenta supeditar los colegios regionales al de Madrid, y que los profesores no puedan santiguarse sin pedir allá permiso”. B) Sobre la escolarización de los sordomudos y ciegos en escuelas ordinarias, el profesional gallego considerando que solo el Colegio de Madrid facilita la especialización del profesorado de sordomudos y de ciegos, dirá que “(…) á los maestros no les resulta fácil hacer los sacrificios que un año en Madrid supone, para admitir –sin remuneración- un par de esos desgraciados en su escuela” . Y además duda sobre que “el Colegio Nacional sea el único de dar patente de aptitud á los maestros”, una respuesta inmediata y nada disparatada: que se enseñe en los colegios regionales de sordomudos y de ciegos a los alumnos normalistas, de este modo se vería resuelto el problema.

128 acción y políticas educativas de la administración educativa de estas enseñanzas.

Esta Asamblea de Profesores de Sordomudos y de Ciegos se promueve por la figura que representa al ministro de Instrucción Pública Gimeno, el comisario regio Eloy Bejarano que tiene la función de dirigir e inspeccionar el Colegio de Sordomudos y de Ciegos de Madrid, es decir nace en el contexto de la administración educativa, bajo el esquema de pensamiento de Eloy Bejarano relativo a los modelos de educación nacional y de su diagnóstico sobre las enseñanzas de sordomudos y también de ciegos que a su juicio están faltas de unidad de procedimientos en los colegios de sordomudos, de homogeneidad de la oferta educativa en sus enseñanzas y de vínculos comunes que hagan parecer un sistema nacional, al efecto, legislación común, un órgano común de supervisión o una respuesta común…271.

En definitiva, el comisario regio concibe estas enseñanzas bajo un sistema centralizado administrativamente y normalizado, además de que entronquen con los valores y planteamientos hispanos sobre las enseñanzas de sordomudos 272. Estas ideas hay que decir que no son nuevas, persisten en el tiempo y encuentran su defensa, especialmente en el profesorado del Colegio de Madrid, en el cual el comisario encuentra un verdadero aliado y apoyo, pero lo cierto es que también el Claustro del Colegio es una fuente crítica a la política educativa arrastrada desde 1857 que no ha conseguido crear un sistema escolar eficiente en número de escuelas para estas enseñanzas de sordomudos y de ciegos, y que se ha quedado en una exigua red de centros educativos con carencias muy serias, además de arrastrar y mantener los mismos o similares problemas. La administración central a través del ministro de Instrucción Pública Gimeno da carácter oficial a dicha Asamblea y el 10 de septiembre se comunica tal situación 273.

271 Bajo estas expresiones que son nuestras, creemos que puede explicarse la idea de Eloy Bejarano sobre las características del sistema nacional de sordomudos, las suyas y literales aparecen en la siguiente nota.

272 En una misiva al ministro de Instrucción Pública y Bella Artes de 25 de agosto de 1906 , Bejarano plantea la conveniencia de celebrar una Asamblea Nacional de profesores de sordomudos y de ciegos en tanto: “no existe unidad de procedimientos” y en consecuencia “no hay una escuela genuinamente española”, ya que se da con “frecuencia el caso de que no pueden entenderse entre sí los educandos de diversos establecimientos por ser distintos los métodos de enseñanza seguidos por cada profesor” MINISTERIO DE INSTRUCCIÓN PÚBLICA Y BELLAS ARTES (1908). Primera Asamblea Nacional para el mejoramiento de la suerte de los

Sordomudos y de los ciegos. Comunicaciones. Actas. Exposición aneja. Madrid: Imprenta del

Colegio Nacional de Sordomudos y de Ciegos, en Prólogo, sin definir página por falta de registro.

273 MINISTERIO DE INSTRUCCIÓN PÚBLICA Y BELLAS ARTES , 1908, op.cit., p. 7. Desconocemos la verdadera trascendencia de que dicha Asamblea sea considerada oficial, más allá de los posibles permisos al profesorado o la financiación parcial de gastos.

129 La Asamblea de profesores es un acontecimiento educativo por las dimensiones que consigue y también por la relativa repercusión mediática que tiene. Asistirán 425 personas, incluyendo organizadores y un número considerable de miembros del Claustro del Colegio Nacional de Sordomudos y de Ciegos de Madrid, de personal de este Centro y un número considerable de profesionales de estas enseñanzas, directores de centros de sordomudos y ciegos responsables de otras instituciones educativas y de la administración educativa 274, catedráticos de Universidad, aspirantes a profesores del Colegio, y un conjunto de personas interesadas institucionalmente en la suerte de los sordomudos y de ciegos, representantes de lo que entonces era el movimiento asociativo de Sordomudos, la Asociación de Sordos de Madrid y de distintas profesiones. También personas afectadas con familiares sordomudos y ciegos. El ministro de Instrucción Pública Gimeno no puede asistir a su apertura ni a su clausura por razones de agenda 275.

La I Asamblea de Profesores de Sordomudos y de Ciegos, a pesar de estar

constituida por personas muy diversas y con serias divergencias profesionales, consigue definir o enunciar las líneas fundamentales que las políticas educativas de la administración deben considerar y estas líneas constituyen básicamente las conclusiones de la Asamblea que presentamos comentadas y ampliadas 276 en los siguientes puntos.

Confección de estadísticas. No existe ningún soporte estadístico que tenga consideración de fiable y seguro sobre la población de sordomudos y de ciegos, así como de los que están en edad escolar. Se pide su elaboración con carácter de urgencia como elemento fundamental para la toma de decisiones administrativas.

274 Entre los directores de colegios de sordomudos asistentes a la Asamblea citamos: Amelia Gálvez, directora de las Escuelas Municipales de sordomudos y de ciegos de Madrid, Salvador Fúster; director del Colegio de Sordomudos y Ciegos de Valencia, J. Cruz Letarmendi del de Santiago, Florencio Rey del de Burgos, Rafael Gayoso del de Ciegos de Santa Catalina, Pablo López del Colegio de Sordomudos y de Ciegos de Madrid, y otros tantos como los de Castellón de la Plana, el Instituto Catalán de Sordomudos de Barcelona, el de Deusto… También asistirán a la Asamblea responsables de escuelas normales (Carmen Rojo o Rufino Blanco por las de Madrid), inspectores de primera enseñanza como Rafael Torromé y Matilde García del Real y un número significado de médicos, abogados, directores de prensa profesional como Victoriano Fernández Ascarza del Magisterio Español o Ezequiel Solana. MINISTERIO DE INSTRUCCIÓN PÚBLICA Y BELLAS ARTES , 1908, op.cit. , sin poder fijar página por falta de registro.

275 El ministro Gimeno justifica su ausencia en la clausura de la I Asamblea mediante una nota que dirige a Bejarano, manifestándole: “que la obra a la que ustedes se dedican –enseñanza de los sordomudos y de ciegos-, a él como hombre de Gobierno, le merece toda su atención y simpatía” También hace alusión a “que el apoyo que he empezado a prestar a la generosa empresa de la educación de sordomudos y de ciegos en el Presupuesto para el año próximo, ha de seguir ofreciéndolo siempre” . GRANELL, 1908, op. cit., p. 460.

130 Política de formación del profesorado específico de sordomudos. La política existente por parte del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes en esos años se remonta a la establecida en el Reglamento del Colegio de Sordomudos y Ciegos de Madrid de 1863, rigiendo la obligatoriedad para los profesores especiales de estas enseñanzas de tener el título de Maestro Superior y el Certificado de Métodos y Procedimientos de Sordomudos y de Ciegos impartido en exclusiva por el Colegio Nacional de Sordomudos de Madrid con una duración de un año escolar. Sin embargo no existe formación curricular en la obtención del título de Maestro, ni elemental ni superior, lo que hace especialmente difícil que los maestros generales puedan atender a alumnos sordomudos y ciegos en sus escuelas, tal como se requiere y está reglamentado desde 1860. La administración educativa históricamente toma pocas medidas ante la postura de los maestros generales, tanto de formación como de exigencia en el cumplimiento de las normas. Antes de 1906 son muy pocos los profesores de sordomudos y ciegos formados en el extranjero y no se conocen los que han podido contar con alguna subvención del Estado. Se requiere que se ordene una política de formación, sin establecer condiciones. Una postura a favor de la oralización del alumnado. En cuanto a los métodos y enfoques educativos en las enseñanzas de sordomudos, la Asamblea ratifica el método del Congreso de Profesores de Milán de 1880, es decir, se decanta por enseñar a los sordomudos la palabra sin el uso de signos manuales. En