La vida social siempre ha concertado espacios comunes. Desde antes de la baja Edad Media, los ritos sagrados de confundían con los profanos en un único pero plurifuncional espacio: la plaza – templo. En el Medioevo se confirmó esta funcionalidad, al construirse la catedral como centro del cosmos y punto de referencia para los mortales. Sus accesos y plazas circundantes sólo eran una continuidad de su función simbólica y material. La herencia española fijada en nuestra memoria y modo de ser y hacer se palpa aun en nuestras ciudades; que viven en torno a tres espacios: la iglesia, el cabildo, la plaza, en donde se construye el mundo, el poder se formaliza y la gente se relaciona.
La actividad comercial en el municipio tuvo sus precedentes al institucionalizarse en 1835 un mercado los miércoles en la Plaza Central234, tradición que se conservó hasta principios del siglo XX cuando los habitantes acudían a los toldos el domingo.Estos intercambios fueron constituyendo la fase de la vida económica del incipiente pueblo, y seguían un calendario acorde con las autoridades religiosas y civiles y con los demás pueblos, de tal forma que no se repitieran el mismo día en otros lugares. El lazo entre la producción (de agricultura sobre todo) y el consumo se fue fortaleciendo a medida que se convivía con los intercambios cotidianos del mercado y los tráficos locales (a corta distancia y regulares, previsibles y
rutinarios235). Fue esta economía de mercado la que facilitó en 1873236la conformación definitiva de una feria en este distrito, con la perspectiva de atraer futuras industrias “de donde deriva la riqueza...”. Se quería promover la producción, la importación, y exportación de ganado mayor y menor gordo y para cebar, de bestias caballares y mulares y otros artículos de consumo como la sal de Guaca. Permaneció el miércoles como día oficial por no darse en ningún otro pueblo. En 1903 invitaban al alcalde a ser miembro de la Junta de la “Gran Feria”, pues su importancia como obra de progreso ameritaba la (...) “patriótica cooperación de la autoridad pública”237.
En esta época, la Feria tenía tan buenos resultados, que prorrogó hasta el día jueves, pues “debido al gran desarrollo que ha tenido la feria semanal de este distrito no permite terminarse en un solo día las transacciones”238. Por ser el lugar de encuentro de personas de muchos lugares, se sintió la necesidad de legislar sobre los espacios y comportamientos. Aquí el orden debía reinar y por ello se dispusieron los árboles mas gruesos de la plaza para amarrar las recuas de ganado y policías para vigilarlas; y se prohibían gritos o silbidos que hicieran “embrabecer”239más a los novillos bajo pena de cárcel. En 1907 se dispuso al lado de la pila en hileras simétricas y se separó la venta de cada artículo. Se exigió dejar limpia la Plaza, botar las hojas y desperdicios lejos de ella y se retiraron bestias y carros para que no estorbaran el tránsito240. Este matadero y Feria General de Animales tomó luego el nombre de Sociedad Matadero y Feria.
Ya para 1911, la Dirección General de Correos y Telégrafos clasificaba a Itagüí dentro de la categoría 2 por haber iniciado movimiento comercial y constante y porque su desarrollo industrial estaba cerca de la 1° categoría. Fue incluido, entonces, en la Red de Vías de Valijas Nacionales (para facilitar el movimiento de encomiendas y paquetes notables de procedencia extranjera)241.
Los usos de la Plaza como centro de transacciones económicas tienen su precedente en la economía medieval. Es con el auge de las ideas de progreso y de las disciplinas ordenadoras como se empieza la preocupación por higienizar y trasladar éstas a un lugar específico. En 1936, la S.M.P.I., pedía a la Junta de
235 Braudel, Fernand. La dinámica del capitalismo. Madrid: Alianza, 1985. 236 A.H.I. Concejo. Acuerdos. Libro N°001. P.15. 1873-1874.
237 A.H.I. Alcaldía. Varios. 1903. A040. Mayo 2. 238
A.H.I. Concejo. Acuerdos. Libro N°2 de 1903-1919.
239 A.H.I. Alcaldía. Varios. Libro N° A045. 1905. Decreto N°4 del 14 de junio de 1905. 240 A.H.I. Alcaldía. Varios. Libro N° A048. 1907. Decreto N°13 del 14 de septiembre de 1907. 241 A.H.A. Fondo Gobierno – Municipios. Signatura 7869. Año 1912. P. 32-33-
Asistencia y salubridad Públicas suspendiera las mesas para carnes de la Plaza242, y se acabase con esa “fea costumbre de secar el café en el atrio de la Iglesia”243 (aquí se comercializaba mucho el café pergamino).
Se le dio más importancia al comercio estático. Desde 1905 se promueve y grava con impuestos relativamente bajos a las dos tiendas de mercancía, las 24 tiendas de víveres, una boticaria, los hoteles (dos de primera clase y dos de segunda clase), dos fondas, una prendería, seis tejares, nueve pesebreras, una trilladora, una fábrica de telas y seis para moler caña244.
En la década del 40, cada domingo concurren a la Plaza, vendedores, incluso de Prado, de verduras, plátanos, arracachas245. Entre ellos estaba Pedro Restrepo “Pedrito” nacido en Itagüí vendía sus famosos pandequesos y buñuelos (parte importante en la dieta de los habitantes y hechos con queso “mellizo” de Yarumal, llamado así porque venían dos en una hoja de plátano). Era común que las señoras negociaran sus gallinas, pollos, huevos, mantequilla y quesitos. Pero en nombre del progreso y la salubridad la tradición empieza en 1944 a ser cambiada, al trasladar la Plaza de Mercado a los terrenos en que hoy se encuentra (entre las carreras 49 y 48 y calles 50A y 51), sin haberse realizado aun ninguna infraestructura.
Esta comenzó a construirse en 1955. Fue inaugurada en 1956 pero aún en 1957 el 50 por ciento de sus locales estaban vacíos por lo alto de sus arrendamientos246, por lo que se rebajaron en un 80 por ciento las tarifas de matrícula.
No dejó de ser Medellín en centro de comercio, a donde acudían personas de todos lados por las facilidades y variedades que ofrecía. Allí se vendían las cañas y frutales, las ollas, callanas, y vajillas “del viejo Valentín Ollero”247.
El comercio con Envigado también era muy activo. Allí se compraba carne más barata y llevaban los itagüiseños a vender las bolas de velas y jabones “peloteados” sobre los zurrones de las mulas de Avelino Saldarriaga248
242 A.S.M.P.I. Libro N°1 de Actas. Acta N°65, 25 de febrero de 1936. 243 S.M.P.I. Libro N°1 de Actas. Acta N"70. 7 de julio de 1936. 244 A.H.I. Alcaldía. Varios. Libro N° A046. 1905.
245 A.H.I. Concejo. Acuerdos. 1930-1943, libro N° 016. 4 de mayo de 1942. 246 A.H.I. Concejo. Acuerdo N°26. Junio 21 de 1957.
247 Entrevista a Alberto Escobar. Agosto 1 de 1994. 248 Entrevista a María Restrepo de Mejía, julio 2 de 1994.
El Acuerdo N°33 del 5 de septiembre de 1955 sobre exención de impuestos de industria y comercio y consumo de mercancías extranjeras por un término de 10 años facilitó la entrada y apertura de nuevas formas de comercio.
La actividad comercial y de servicios en el municipio ha crecido al margen de la actividad industrial, y no siempre autónoma, pues muchos establecimientos son sucursales de almacenes de Medellín, Envigado, etc. El mercado y el comercio del centro se prolonga hacia las calles y casas más inmediatas.
La educación en el municipio, cuya dirección perteneció sobre todo a la iglesia católica, promovió la preparación de los habitantes en el cultivo de huertas y también en el comercio. Las Hermanas del Colegio de La Presentación, preparaban a sus estudiantes como secretarias y las empresas daban cursos de comercio a los trabajadores. Hubo quienes aprovecharon esto para conformar sus almacenes de “cacharros”249, de ropa y hasta con ventas por club. El comercio de otros lugares también se asentó en el municipio, como Everfit, de ropa masculina exclusivamente.
Generalmente todos los almacenes gozaron de permisividad en cuanto al pago de sus impuestos. Aunque hubo hace aproximadamente 25 años una asociación de comerciantes (ADECODI), ésta congregó muy poco al comercio y duró hasta que se perdieron sus acciones. Actualmente Fenalco es quien cumple las funciones.