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6.2.3 Special considerations for some types of tools Test execution tools
Urrao es uno de los noventa y ocho municipios que forman hoy el Departamento de Antioquia. Su nombre parece que hubiera sido Ura-dó, que en dialecto indígena significa: ura, cera, y dó, río.
SITUACION
Ocupa parte del occidente del Departamento y limita por el Norte, con los Distritos de Murindó y Frontino; por el Oriente, con Abriaquí, Caicedo, Anzá, Betulia y Concordia; por el Sur, con Salgar y la Intendencia Nacional del Chocó, en una distancia de 27 kilómetros, que se debe considerar como límite occidental, y 55 al Sur, pues la delimitación forma allí un ángulo casi recto; por el Occidente, con el río Atrato, en una distancia de 521/2 kilómetros, comprendidos desde la confluencia del río Ogodó (ogo, cedro, en el dialecto indígena, y dó, río, es decir, río de los cedros), hasta la boca del río Murrí, lindando con la Intendencia. De manera que los límites se pueden demarcar así y de acuerdo con las noticias oficiales que tenemos:
LIMITES
De la confluencia del río Murrí, en el Atrato, río Murrí aguas arriba, hasta la desembocadura del río Chaquenodá (chaqué, bonito; dá, también significa río); éste arriba hasta su unión con el de Jengamecodá (jenga, chontaduro, y el nombre quiere decir “camine vamos a comer chontaduros); éste arriba hasta su unión con el de Venados; de aquí, por la divisoria de las aguas de estos ríos, hasta el ramal de la Cordillera Occidental, que separa las vertientes que van al Chaquenodá y Penderisco, de las que forman el río Sucio; por este ramal hacia el sur hasta la Cordillera Occidental; por esta Cordillera, separando aguas vertientes al Atrato y Cauca, hasta el Cerro Plateado de Concordia; de aquí, hacia el Norte, por el ramal que divide aguas vertientes del río Pavón, afluente del Penderisco, de las que van a Bebaramá y Beberá (ríos de las nutrias), hasta el alto de Ocaidó (río del camino derecho); de aquí, en dirección muy marcada al Occidente, se sigue el límite acordado en 1917, que fue demarcado por la Cordillera divisoria de las aguas afluentes a los ríos Arquía (Arincha de los aborígenes), y su afluente Ocaidó, de las que van al Beberá hasta la cabecera del río Ogodó (donde hoy tienen en sus inmediaciones, Paloblanco, un aserrío en grande escala de maderas de cedro, lo que demuestra lo bien que los indígenas escogían sus nombres); de aquí por este río, aguas abajo, hasta el Caño de la Madre; por éste al Atrato; río Atrato abajo al punto de partida.
EXTENSION
Se calcula en 4.000 kilómetros, viniendo así a ocupar el tercer lugar entre los Municipios de más área en el Departamento.
HISTORIA
El primer español que visitó este territorio fue el Capitán Gómez Hernández o Fernández, compañero del Mariscal don Jorge Robledo, donde encontró la raza caribe, que ya había desalojado a los primitivos pobladores de otro origen, catíos. La conquista de aquel pueblo se determina claramente en su avance hacia el interior, por los perúes o mogotes, forma acostumbrada en sus necrópolis, al estilo de las de Centro América y el Egipto.
En el año de 1794 fue erigido en viceparroquia, con el nombre de San José de Urrao; en 1801 ascendió a parroquia. En el año de 1813 se dice que visitó esta región el sabio Caldas; se ignoran los estudios que ejecutó, y que deben ser muy interesantes. Como Distrito funciona desde 1834.
OROGRAFIA
De alturas muy considerables está formada la topografía del territorio. Desde la Cordillera Occidental hasta el grado de longitud 3° 32’ del meridiano de Bogotá., se encuentran las principales alturas que pasamos a enumerar, y que serán adicionadas con las observaciones hechas en varios otros lugares, y en pliego aparte.
Páramo de Frontino, 4.100 metros; un poco al, occidente de la cordillera de formación más reciente. Cerro de San José, 3.005 metros, en el eje de la cordillera; en esta misma el Plateado de concordia, con 2.990; casi a la misma altura se encuentran los cerros de Ocaidó, Sumbáculo, Muñero, Piedragorda, Mojauro, aparte también de la Cordillera; los de Quiaparadó y otras alturas de la región de Jengamecodá. En la misma longitud se encuentran llanos de consideración, tales como los formados por los aluviones de los ríos Penderisco, Pavón, Urrao, Encarnación y Jengamecodá, que principian en altitudes de 1.700 metros, y terminan a 2.000 y 2.200 sobre el nivel del mar. Los de Bacurichichí (río de muchos pajaritos chiquitos), Majoré (apellido indígena), Quiparadó de Mandé (río de aguas azules), están alrededor de 800 metros. Los
llanos de San Antonio en las cabeceras de Mandé y los de Nendó, a 1.000; los de Ocaidó y Arquía a 600. En muchos de ellos se encuentran señales visibles de que fueron asientos de antiguos lagos. Desde los 3°32’ del mismo meridiano, hacia las riberas del Atrato, se encuentran las grandes planicies aluviales de dicho río, a alturas que varían de 22 metros a 110, y las que formaron sus ríos afluentes hasta altitudes de 300.
CASCADAS
Cascadas de consideración y capaces de desarrollar fuerza para poderosas máquinas hidráulicas, se encuentra la formada por el río Pavarandó, uno de los afluentes principales de la izquierda del río Mandé. Las tres cascadas continuas del río Curbatá, afluente a la derecha del Murrí, que juntas miden algo más de 300 metros de caída, y con una gran cantidad de agua, cuyas fuentes y todo su curso está en el Distrito de Frontino, y que si se menciona en este informe, se debe a que están situadas casi en la desembocadura del río que la forma en el río Murrí. Los ríos Chibugadó (nombre de un árbol), y Pacurucondó (río de árboles grandes) forman también cascadas de consideración. Los grandes desniveles de las aguas que riegan el Distrito, fácilmente se pueden aprovechar para desarrollar económicamente mucho número de H. P.
GENERALIDADES
Por los datos anteriores se comprende el Distrito de Urrao cuenta con toda clase de climas, desde las alturas cubiertas con pastos naturales de las sabanas de Frontino (páramo de Urrao), hasta las riberas del Atrato, que no muy tarde veremos convertidas en centro de producciones muy abundantes y variadas; sólo faltan iniciativas de los dirigentes respecto a las vías de comunicación, y fácil adquisición de baldíos por los pequeños cultivadores. La industria minera ha tropezado siempre en este territorio con la falta de vías de comunicación; a tercio hay que llevar hoy en día los elementos indispensables para el laboreo de ellas, a Nendó, Jengamecodá, Bebará y Bebaramá, etc., y los mineros, por las dificultades de adquirir un lote de terreno baldío, no se establecen con cultivos que les ayuden a abaratar el trabajo. Mucho camino se hace de pueblo en pueblo, de cabecera en cabecera, pero nada que consulte el desarrollo científico y económico de la región, y mucho menos se piensa en orientaciones que puedan a la vuelta de poco tiempo crear una independencia comercial por medio de introducciones directas por la gran arteria fluvial del Atrato.
BALDIOS
Tiene la Nación, además de los excedentes que existen en la mayor parte de las capitulaciones anteriores al año de 1900, los siguientes, previa deducción de las partes ocupadas por colonos e indígenas:
Hectáreas. En el río Ocaidó 21.186 En el Alto Arquía 11.847 En el Bajo Arquía 19.908 Región de Guaguandó 11.095 Región de Chibugadó 11.000
Izquierda del bajo Murrí 25.068
Región de Apartadó 14.306
Región de Pacurucundó 19.048
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143.158
A esta cantidad parece que debieran añadirse las capitulaciones que por incumplimiento de disposiciones vigentes, han vuelto a poder de la Nación, las cuales alcanzan un área mayor de 30.000 hectáreas.
Existen también en el Distrito otras clases de terrenos, que si en realidad no son baldíos, se pueden considerar como tales por el abandono en que se encuentran y cuya propiedad se deriva del arreglo definitivo de los resguardos de indígenas de Frontino y Cañasgordas.
El área del citado resguardo alcanzó 167.574 hectáreas, con 4.645 metros cuadrados, situadas en los Distritos de Frontino y Urrao.
De ese número correspondió al Gobierno Departamental, para ser cubiertos con su valor los gastos de la mensura, etc., 13.595 en el Distrito de Urrao, y ya van corridos diez años sin que se haya dado algún paso para su colonización.
A las escuelas de los Municipios limítrofes (no se tuvo en cuenta al de Murindó), Urrao, Frontino, Cañasgordas, Dabeiba y Abriaquí, se les adjudicó, dentro del área de Urrao, un lote constante de 7.700 hectáreas para repartirlo en las proporciones siguientes, respectivamente: 35,23, 20, 18 y 4 por 100. Hasta la fecha, y van corrido cosa de diez años desde el día de la entrega, las autoridades encargadas en el ramo de escuelas, han dado paso en ningún sentido para propender a la colonización y desarrollo de esas regiones, ni para que las escuelas beneficiadas saquen algún fruto.
Hectáreas.
Al Distrito de Urrao se le adjudicaron en seis lotes 1.984
Se destinaron para una fundación en los llanos de San Antonio,
en las cabeceras de Mandé 1.400
Al Distrito de Frontino, dentro de los límites de Urrao, se le señaló un lote en la región de Jengamecodá, y donde existen desde tiempo
inmemorial muchos colonos, constante de 10.000
Sobre ninguno de estos lotes de la colonización se puede adquirir propiedad, toda vez que no hay reglamentación en ningún sentido para ello.
Sumando el área de estos lotes enumerados, vemos que ella alcanza al no despreciable número de 34.679 hectáreas, situadas en el área de Urrao.
Todas estas irregularidades, que sin previsión acepta el Gobierno, vienen a formar, para la vida de un pueblo, un estado de cosas muy aparte de las leyes que rigen en el país. Por eso es que muchos Municipios no prosperan como debieran y que el pueblo que trabaja y suda vive siempre lleno de desconfianza para poner en acción sus iniciativas, siempre fecundas cuando las leyes se cumplen.
El asunto de adjudicación de baldíos es un mito para los pequeños cultivadores; los expedientes que ellos forman a fuerza de dinero y lucha trayendo a la cabecera testigos, a tres, cuatro y más días de jornada,
que con el regreso se duplica, se les devuelve de la Gobernación de Antioquia para que comprueben que en esos lotes, menores de 20 hectáreas, no existen taguales mayores de 50, que si están o no situados en las costas de los mares que bañan la República (tratándose del Municipio de Urrao) y que si han dejado los lotes intermedios que el Gobierno Nacional se reserva etc., cosas que a cualquiera le quitan el deseo de seguir las tramitaciones del caso, y los colonos prefieren abandonar sus labranzas antes de someterse a seguir haciendo gastos nuevos, para que luego les pueda resultar un tropiezo semejante.
Por los motivos que anotamos es que la colonización no avanza; que el colono desconfía siempre de los dirigentes y que prefiere ocuparse en los negocios de compra y venta, que hoy está haciendo perder toda iniciativa de progreso y adelanto y aún los hábitos de trabajo.
Es de urgencia que el Gobierno Nacional tomé cartas en estos asuntos y que facilite los medios para poder llegar, de manera práctica, a resultados que traigan consigo el bienestar del pueblo que trabaja, como la avanzada más meritoria en la conquista de nuestras selvas vírgenes.
Respecto a los lotes adjudicados a los indígenas en el reparto de que se ha venido hablando, nos permitimos informar que la mayor parte de ellos están hoy abandonados, pues la raza indígena, día por día, va desapareciendo, sin que las autoridades se preocupen por inquirir el porqué, y sin que se den cuentan del abandono en que siempre se les ha dejado.
Una inmensa área del territorio del Resguardo se les adjudicó a particulares por compras que habían hecho a los indígenas, cuando éstos podían disponer de su propiedades; esos lotes están también en completo abandono, y sus dueños esperan, como es tan acostumbrado en el país, que el Gobierno construya vías que los beneficien y hagan valer, pues sólo buscan sus propietarios la manera de medrar sin hacer ningún esfuerzo. Sobre este asunto, que no deja de revestir mucha importancia, se debiera dictar alguna resolución o disposición que regulara, con una cuota proporcional, el beneficio que se derivara para los dueños de esos lotes al construir con fondos públicos vías de comunicación en esos territorios. Bien se pudiera establecer sobre el avalúo de catastro un porcentaje sobre el mayor valor y destinarlo al fondo de las obras públicas de la región; de otra manera, lucran unos en perjuicio de otros.
En escritos anteriores hemos puesto en conocimiento del Gobierno los muchos excedentes de viejas capitulaciones; este es otro motivo de desconcierto entre los habitantes de la región, que no entienden el
porqué existan en la actualidad esas anomalías, las que traen consigo la desvalorización de la propiedad y camino expedito para pleitos.
DATOS GEOLOGICOS
La formación mineral del Distrito de Urrao es muy variada y sumamente metamorfoseada en el contacto con las rocas eruptivas; la presencia de antiguos lagos se nota en muchos lugares, lo mismo que el cambio de corrientes en distintas direcciones, cuando éstos de desecaron. Asientos de lagos fueron los llanos del Alto Penderisco y Pavón, los del río Urrao, Encarnación y los de Curabatá y Pantanos, en altitudes mayores de 1.600 metros sobre el nivel del mar. Los de Mandé, Chaquenodá. Arquía, Nendó, etc., a altitudes variables entre 200 a 900 metros.
El sistema montañoso es sin duda uno de los más complicados en su formación geológica. Tanto en la Cordillera Occidental como en casi todo el perímetro del Distrito se encuentran las rocas graníticas que atravesaron los esquistos, transformándolos en especimenes muy variados.
El páramo de Urrao, llamado también, sin que sepamos el porqué, sabanas de Frontino, toda vez que está situado al occidente de la Cordillera y a una distancia sólo de 15 kilómetros de Urrao y más de 30 de Frontino, está formado por rocas de varias clases: entre ellas se encuentran esquistos metamórficos con baritina, andesita, aplitas, sienitas, liditas, gabros, monzonitas, basaltos, diabasas, breccias, sienitas geneísicas y conglomerados, algunos con cementos volcánicos. Los filones de cobre abundan en esa localidad, y hasta ahora no se han encontrado auríferos ni de otra clase que merezca la pena, y es muy curioso, toda vez que existen rocas metalíferas reconocidas como tales.- En otros lugares de la región, de formaciones semejantes, se encuentran filones con tenor en oro que dan margen para explotaciones beneficiosas, tales como las que aparecen en el río Encarnación, Jengamecodá, San Juan, Penderisco y Urrao, en la parte baja, Pavón y otros lugares de que se dará cuenta a medida que el estudio de recopilación de datos y observaciones personales vaya avanzando.
La región de Nendó, donde se encuentran placeres auroplatiníferos de consideración, es una formación muy parecida a la descrita; se diferencia en que en esta región de Nendó y Amparadó las rocas abisales son más abundantes y la serpentinización de algunas ha puesto en estado libre mucha parte de los metales que contienen. En la quebrada Quebradona se han trabajado sobre suelos aluviales varios aventaderos con
porcentajes de platino, en relación con el oro, de un 50 por 100. La formación platinífera está localizada al occidente del ramal que separa aguas vertientes a Bebará, Bebarama, Arquía y Nendó, de las que van al Penderisco, de la confluencia de la quebrada Clara hacia el Oriente. Estos aluviones se prolongan mermando el porcentaje de platino, en sus avances hacia el Norte y Occidente hasta el río León y el Atrato, en esas direcciones.
Muy importante Muy importante para esta clase de estudios es conocer la siguiente noticia, publicada por el ingeniero Mr. Fred. A. Hale, Jr., en 1918, y que dio a conocer del público de este país, en su afán patriótico del adelanto minero, el eminente ingeniero doctor Juan de la Cruz Posada:
“En la zona mineral de Yellow Pine, situada en el Condado de Chark en el Estado de Nevada (Estados Unidos), a 300 millas al norte de la ciudad de los Angeles, existen dos anchos valles, encerrados por las montañas Spring y Kingston, de complicada topografía y con altitudes hasta de 8.500 pies (monte Olcott).
“La cordillera Spring, que corre de Nordeste a Sudoeste, está constituida en mucha parte por rocas sedimentarias paleozoicas, de un espesor de 17.000 pies, según Spurr, y de los cuales 2.000 pies son de cuarcita cambriana, y el resto de calcáreos más o menos silíceos de esta misma edad y de la carbonífera. En las vertientes orientales de la parte norte de la montaña afloran areniscas mesozoicas. Los depósitos minerales de valor económico se hallan en los estratos carboníferos, los cuales tienen más de 3.000 pies de espesor y son de carácter calcáreo. Toda la zona en consideración muestra intensos plegamientos, en una gran dobladura sinclinal y numerosas fallas y fisuras. Una de estas fallas es indudablemente de las continentales; puede observarse en todo el distrito minero, por más de 25 millas de extensión, y el dislocamiento vertical alcanza por lo menos 3.000 pies.
“Dos series de rocas ígneas se encuentran en Yellow Pine. En primer término, masas intrusivas, del tipo monzonita –porfiro, en forma de diques y silos. Los diques son, por lo menos, de dos intrusiones sucesivas, y alcanzan espesores de 400 pies. Petrográficamente la monzonita es estructura claramente porfirítica, con ferrocristales idiomórficos de cuarzo, ortoclasa, plagiocalas, biotita y augita, enclavados en una pasta fina. Por razones estratigráficas se sabe que la intrusión de estas rocas tuvo lugar después del jurásico, probablemente durante el terciario. Los depósitos minerales están íntimamente asociados a las monzonitas. La segunda clase de rocas ígneas está representada por una capa horizontal de andesita de biotita, de 60 pies de espesor, evidentemente de carácter efusivo y sin conexión alguna con los depósitos minerales.
“Conocida así, a grandes rasgos, la geología del distrito minero en consideración, se puede pasar al estudio de las menas de valor económico, las cuales agrupan tres clases: minerales oxidados de plomo y cinc, argentíferos; minerales de cobre auríferos, y minerales de cobre auroplatiníferos.
“Las menas de cobre platiníferas, que se encuentran principalmente en la mina llamada Boss, y, que está situada en la parte occidental del Distrito de Yellow Pine, vienen llamando la atención de los técnicos en los últimos años. En esta mina, la formación mineral se presenta en una zona de fractura del calcáreo dolomítico, y alcanza un espesor de 30 pies. A unos 500 pies al norte del depósito mineral en consideración, aflora una extensa área de la intrusión monzonita –porfiro.
“Dos clases de mineral de encuentran en la mina Boss: una compuesta de material cuarzoso, de color gris claro, que se deshace en arena fina y contiene oro y platino metálicos, prácticamente libres de cobre; y otra rica en cobre, en forma de malaquita, crisocola y cuprita, y pobre en paladio y platino.
“El ingeniero Mr. Kanopf ha demostrado que el material gris arenoso se compone de cristales perfectos de cuarzo, de cerca de 0.1 milímetro de diámetro, y de pequeñas cantidades de octaedrita y rútilo. Asociada al material cuarzoso, se observa en venículos o masas irregulares una materia talcosa, de color verde, que ha sido identificada como una variedad bismútica de plumbo jarisita (sulfato básico de plomo férrico); al estudiarla con cuidado, se ha visto, fuera de toda duda, que la mayor parte del oro y del platino se encuentran en este mineral, en forma nativa y aparentemente, nunca en combinación química. Por trituración y lavado se obtienen granos finos de una sustancia negruzca, que se tornan en color amarillo natural oro, al