Las actividades de este programa de la OMS revisten particular importancia para el tema que nos ocupa. El TDR es un programa mundial de colaboración científica que ayuda a coordinar, apoyar y orientar las actividades mundiales de lucha contra las principales enfermedades de los pobres y los desfavorecidos. El TDR se estableció en 1975, su organismo anfitrión y de ejecución es la OMS y está copatrocinado (es decir, financiado y gobernado) por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Banco Mundial y la propia OMS. El programa tiene tres órganos de gobierno: la Junta Coordinadora Común, el Comité Permanente y el Comité Consultivo Científico y Técnico.
En la actual declaración de Visión y Estrategia Decenales del TDR se menciona el reciente incremento de la financiación destinada a las investigaciones sobre enfermedades desatendidas:
«Este aumento de los actores y recursos es una evolución muy positiva para la investigación sobre las enfermedades infecciosas, aunque también ha dado lugar a una fragmentación de esfuerzos y recursos. Por consiguiente, los donantes multilaterales y bilaterales, las organizaciones filantrópicas y los gobiernos agradecerán una mayor coordinación en el establecimiento de los programas, la armonización de la financiación de las investigaciones, e información más fiable sobres las inversiones realizadas en la investigación sobre las enfermedades infecciosas. De esta manera será más fácil adecuar los fondos a las necesidades prioritarias de investigación en los países con enfermedades endémicas, y conseguir que las acciones de los donantes resulten más eficaces a nivel colectivo, de conformidad con la Declaración de París sobre la Eficacia de la Ayuda.» (17)
El TDR, que participa en una serie de iniciativas relacionadas con la coordinación y la creación de capacidad, nos ha señalado a la Red Africana para la innovación en materia de medicamentos y medios diagnósticos (ANDI) como un modelo para mejorar la financiación y la coordinación de la investigación tanto en otras regiones del mundo como a nivel mundial. (18) La red ANDI se describe como un mecanismo regional y mundial integrado de coordinación y financiación para la I+D sobre las enfermedades que afectan de manera desproporcionada a los países en desarrollo. El modelo de la red ANDI abarca los siguientes elementos:
• concentración en la salud pública mediante el fortalecimiento de la capacidad de I+D local, vinculación de la I+D con la fabricación local de productos sanitarios para fomentar las posibilidades de producción y acceso sostenibles;
• viabilidad técnica mediante el establecimiento de redes mundiales o de alto nivel, regionales y subregionales;
• viabilidad financiera mediante el aprovechamiento de las posibilidades de acceder a fuentes de financiación locales, regionales e internacionales;
• cuestiones transversales, como las relativas a la propiedad intelectual, la desvinculación entre la I+D y los costos de los productos, la rendición de cuentas/participación en la gobernanza y la toma de decisiones, la creación de capacidad, el acceso equitativo y las asociaciones.
Este modelo prevé el establecimiento de redes regionales y subregionales integradas en una «red de redes», con una pequeña secretaría central. Se propone establecer redes con fondos, personal y autonomía suficientes para una toma de decisiones descentralizada que responda a las necesidades locales. El modelo también puede ofrecer múltiples opciones para la financiación, ya que las redes permiten acceder a recursos disponibles a nivel mundial, regional, subregional o nacional. Este sistema coherente de redes también puede fomentar el fortalecimiento de la colaboración intrarregional, las asociaciones publicoprivadas o las alianzas para el desarrollo de productos e incluso la elaboración de proyectos locales de asociaciones publicoprivadas. En el plan de actividades de la red ANDI se menciona el establecimiento y la gestión de un fondo para la innovación o fondo mundial para la I+D en salud, destinado a financiar operaciones y proyectos de I+D. Para poder ampliar la aplicación de este modelo es preciso resolver previamente el problema de la financiación.
Otra iniciativa en materia de investigación sanitaria es ESSENCE, Enhancing Support for Strengthening the Effectiveness of National Capacity Efforts (Incremento del apoyo para reforzar la eficacia de las actividades nacionales en materia de capacidad)2 Se trata de un marco de colaboración entre organismos de
financiación para ampliar la capacidad de investigación. Su objetivo es mejorar el impacto de las inversiones en las instituciones y en el público, y ofrecer un mecanismo de apoyo para abordar las necesidades y prioridades en las estrategias nacionales de investigación sanitaria. La iniciativa ESSENCE procura armonizar las prácticas de financiación de los donantes a fin de evitar que en los países surjan sistemas de financiación complejos y difíciles de controlar. Los beneficiarios y usuarios finales de esta iniciativa son los planificadores de políticas y los investigadores de los países endémicos, que gracias a ella pueden tener más influencia en la determinación de las prioridades de los programas sanitarios mundiales financiados internacionalmente. ESSENCE ha preparado un documento marco destinado a armonizar la planificación, el seguimiento y la evaluación de los programas internacionales de investigación sanitaria. (19) La finalidad de esa publicación es definir una metodología y unos indicadores comunes que los donantes puedan utilizar para evaluar sus programas en materia de creación de capacidad de investigación. La iniciativa también patrocina un examen permanente de las prácticas de financiación encaminado a detectar posibles discrepancias, redundancias y duplicaciones de actividades entre los distintos organismos. En Tanzanía se está ejecutando un proyecto piloto de la iniciativa
2 Puede obtenerse más información sobre la iniciativa ESSENCE en el sitio web: http://www.who.int/tdr/ partnerships/initiatives/essence/en/index.html, consultado el 7 de marzo de 2012.
ESSENCE cuyo objetivo es facilitar un diálogo entre donantes internacionales y representantes de todos los institutos de investigación nacionales a fin de explorar medios para armonizar la financiación internacional de las investigaciones en ese país.
El TDR también patrocina la Initiative to Strengthen Health Research Capacity in Africa (Iniciativa para reforzar la capacidad de investigación sanitaria en África (ISHReCA)), destinada a promover la creación de consorcios de excelencia autosostenidos que puedan iniciar y realizar investigaciones sanitarias de alta calidad en ese continente. Además de aportar una plataforma de debate sobre las necesidades en materia de investigación sanitaria, la iniciativa es un medio muy influyente para promover el apoyo gubernamental y social del que actualmente carecen muchas comunidades de investigación sanitaria.3
Al parecer todas estas iniciativas son útiles para reforzar la capacidad de investigación, crear redes de investigación, armonizar las prácticas de los donantes y, en alguna medida, promover la coordinación. Pero es evidente que, si bien tienen distintos mecanismos de gobernanza, muchos de sus objetivos se superponen, de manera que convendría explorar las posibilidades de racionalizar sus actividades.