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El EWG examinó diversos impuestos posibles, a saber:

• un impuesto del 10% sobre el comercio de armas que podría generar US$ 5000 millones al año;

2 Para más información, véase: http://www.joinred.com/red/#impact, consultado el 7 de marzo de 2012. 3 Para más información, véase: http://www.biglotteryfund.org.uk/pub_corp_plan11-12.pdf, consultado

• un impuesto sobre el tráfico en Internet que podría generar «decenas de miles de millones de dólares»;

• el impuesto sobre las transacciones bancarias del Brasil que se suprimió en 2007;

• un impuesto sobre los pasajes de aerolíneas que podría generar un monto total de ingresos de unos miles de millones de dólares;

• un impuesto sobre el tabaco: en los países con ingresos bajos un aumento del 5% al 10% de la tasa podría generar una recaudación de «US$ 700 millones a US$  1400 millones», y un incremento similar en los países desarrollados permitiría recaudar entre «US$ 5500 millones y US$ 11 000 millones».

Al final, el EWG expresó su preferencia por un impuesto digital de baja cuantía sobre Internet que, según una «estimación conservadora, podría arrojar una cifra de recaudación cercana a US$ 3000 millones al año». El EWG subrayó que algunos de esos gravámenes planteaban diversos problemas de implantación, pero no estudió detalladamente cómo resolverlos en la práctica. Por ejemplo, señaló que podía resultar difícil supervisar de manera económica el tráfico por Internet con el fin de gravar a los usuarios y que podría suponer una pesada carga para las empresas que envían grandes volúmenes de datos, para luego llegar a la conclusión de que el problema «podría resolverse dando un alcance correcto al impuesto». Sin embargo, no señaló que ese tipo de impuesto sobre Internet estaba actualmente prohibido en los Estados Unidos en virtud del Internet Tax Freedom Act 4 Sí explicó que el impuesto digital se debatió por primera vez en los

años noventa y citó el ejemplo de un pequeño gravamen sobre los mensajes de correo electrónico. (5) En el contexto de la utilización que se hace actualmente de Internet, ello resulta extraño. El EWG no ha tenido en cuenta los detalles prácticos de la aplicación de este tipo de impuesto y no tenemos conocimiento de que exista ningún estudio serio sobre los aspectos prácticos de su implantación. Tampoco hemos sabido de ninguna otra propuesta de impuesto análogo aplicado a Internet.

La disponibilidad de armas de fuego pequeñas es un problema para la salud pública y suscita gran preocupación. (6) Desde la publicación del informe Brandt en 1980, el tema de los impuestos al comercio de armas ha formado parte de los debates internacionales. Fue uno de los puntos tratados en la reunión del G8 que se celebró en Francia en 2003, en donde el presidente del Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, declaró que un impuesto internacional sobre la venta de armas como mecanismo de financiación de los esfuerzos para eliminar el hambre (7) era una de sus opciones preferidas. No obstante, parece prudente suponer que no existen actualmente grandes perspectivas para la creación de ese impuesto. Probablemente, la Oficina de Asuntos de Desarme de las Naciones Unidas esté mejor capacitada para seguir evaluando y analizando este tipo de iniciativa de gran alcance.5

4 Para información más detallada, véase la página web: http://www.govtrack.us/congress/billtext. xpd?bill=h110-3678, consulta realizada el 7 de marzo de 2012.

5 Para más información, véase: http://www.un.org/disarmament/convarms/ArmsTradeTreaty, consultado el 7 de marzo de 2012.

El impuesto sobre las transacciones bancarias del Brasil es una forma particular de gravamen sobre transacciones financieras que se examinará más en detalle a continuación junto con los impuestos sobre el tabaco y sobre los pasajes de aerolíneas.

Consideramos que algunas formas de impuestos podrían ser las vías más fructíferas para lograr encontrar nuevas fuentes de financiación sostenibles. Sin embargo, teniendo en cuenta la naturaleza multifacética de las necesidades en materia de desarrollo, no sería realista pensar que un determinado mecanismo nuevo, capaz de generar muy importantes cantidades de dinero a escala mundial, se dedicara o debiera dedicarse al ámbito particular de las actividades de I+D en materia de salud útiles para los países en desarrollo. Más bien deberíamos luchar por conseguir que se asigne a mejoras sanitarias un porcentaje de lo generado por cualquier nueva fuente de financiación que pueda surgir, reconociendo así que se trata de una prioridad para el desarrollo, y que se destine otro porcentaje de los fondos obtenidos a las áreas de I+D que actualmente no cuentan con financiación suficiente, entre ellas las que figuran en el mandato del CEWG.

Dicho esto, hay que reconocer la importancia considerable de las contribuciones a la salud mundial y, por consiguiente, a la I+D sanitaria de interés para los países en desarrollo, aportadas por obras de beneficencia y, en particular en lo que se refiere a nuestro ámbito, por organizaciones como la Fundación Bill y Melinda Gates y Wellcome Trust. Que los impuestos puedan ser una fuente de financiación más sostenible no resta importancia a la beneficencia. De acuerdo con lo planteado en el capítulo 5, es importante también encontrar mejores formas de integrar la financiación procedente de diversas fuentes, como contribuciones públicas, privadas y filantrópicas.