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Desde nuestro punto de vista, este estudio ilustra que la medición del esfuerzo en comparación con el PIB puede aplicarse por igual a los donantes y a los países en desarrollo asociados. A diferencia del sistema utilizado para financiar los órganos de las Naciones Unidas o para determinar la distribución de la carga entre otras instituciones financieras, la aportación de fondos a la producción de un bien público internacional no es necesariamente el mejor mecanismo para medir la contribución de un país. La I+D que llevan a cabo los países en desarrollo no solo contribuye a responder a sus propias necesidades de nuevos productos que les permitan tratar las enfermedades a las que se enfrentan, sino también a satisfacer las de otros países en desarrollo y a un bien público mayor. Consideramos por lo tanto que el porcentaje del PIB destinado a la I+D en salud es un indicador apropiado para determinar las contribuciones «justas» de los países en desarrollo. De la misma manera, para los países desarrollados el indicador no tendrían que ser los fondos asignados a través de la asistencia para el desarrollo sino la relación entre su PIB y su inversión general en I+D de utilidad para los países en desarrollo. En otras palabras, proponemos medir con un mismo indicador tanto a los países desarrollados como a los países en desarrollo.

En vista de que la financiación actual no es suficiente a causa de los fallos del mercado, habría que plantearse una pregunta importante: ¿de qué cantidad

1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011

De examen normal Total I+D

0.0000 0.0020 0.0040 0.0060 0.0080 0.0100 0.0120

Corea del Sur

I+D total como porcentaje del PIB Millones de US$ Japón México MalasiaChile Tailandia ArgentinaCanadá Brasil Bélgica España Nueva ZelandiaAlemania Francia ColombiaIndia Paises BajosAustralia Suiza DinamarcaIrlanda LuxemburgoNoruega Suecia Reino Unido Estados Unidos de América

30 20 10 0 Información Información Conocimientos y producción Inversores • Gobiernos de China, la India y países de ingresos medios • Bancos multilaterales de desarrollo • Organismos de las Naciones Unidas • Organismos bilaterales • Ministerios de salud de países de ingresos altos • Fundaciones • Sector privado Redes de I+D • Programa Especial de Investigaciones y Enseñanzas sobre Enfermedades Tropicales(TDR) • Programa Especial de Investigaciones, Desarrollo y Formación de Investigadores en Reproducción Humana (HRP) • Red Internacional de Epidemiología Clínica (INCLEN) • Programa Mundial de Vacunas

e Inmunización(GPV) • Programa Especial de Investigaciones y Capacitación en materia de Enfermedades no Transmisibles y Envejecimiento Sano • Programa Especial de Investigaciones y Capacitación en materia de Sistemas y Políticas de Salud Instituciones de I+D • Centros internacionales, tales como el Centro Internacional de Investigaciones sobre Enfermedades Diarreicas de Bangladesh (ICDDR,B), el Instituto de Nutrición de Centro América y Panamá (INCAP), el Centro de la Iniciativa en pro de la Vacuna Infantil de Corea, otros centros de la OMS, y centros regionales de demografía, tales como el Centro Latinoamericano de Demografía • Centros de universidades

y otros centros nacionales • Laboratorios del sector

privado; Proveedores de servicios sanitarios • Ministerios de salud • Directores de programas de control • Dispensadores de atención • Particulares y familias

Foro de inversores en I+D internacional en salud

El Foro reunirá información sobre tendencias de la asignación de recursos a actividades de I+D, carga de morbilidad, razones de la persistencia de la carga de morbilidad de las distintas afecciones, evolución de las oportunidades científicas y técnicas, y evaluaciones mejoradas de las necesidades y prioridades esenciales de los países en materia de investigación sanitaria. En sus reuniones periódicas examinará los progresos realizados con respecto a las priori- dades de inversión que se hayan determinado, analizará las conclusiones de los exámenes a fondo de las prioridades en esferas seleccionadas, y contribuirá a alentar a los distintos inversores a que asuman responsabilidades explícitas con respecto a las «mejores opciones» en materia de I+D.

Información Brasil México Grecia Portugal Polonia Argentina India Hungría República Checa Eslovaquia El Salvador Ecuador Panamá Uruguay Sudáfrica Sudáfrica Paraguay Trinidad y Tabago República de Corea Turquía Singapur 0 100 200 300 400 500 600 De examen prioritario

Total exámenes prioritarios y normales

Invesión pública en I+D en salud

Diferencia entre la inversión real y el objectivo de inversión en I+D en salud

Inversión pública en I+D en salud por encima del objetivo del 2%

de fondos públicos se tendría que disponer para sufragar el tipo de I+D que en este momento no cuenta con financiación suficiente? No se trata de un interrogante fácil de contestar y no existe ningún estudio publicado sobre la cuestión. Según los cálculos que nos ha comunicado la Fundación Bill y Melinda Gates, se necesitarían unos US$ 10  000 millones para financiar durante los próximos 10 años los programas de enfermedades parasitarias (PEP) que apoyan. Además de unos 100 productos en fase de proyecto, la Fundación estima que se lanzarán satisfactoriamente otros 17 durante el próximo decenio. Puede que las necesidades de financiación se manifiesten en la última parte del periodo a causa de un incremento cada vez mayor de las pruebas de fase III. Ya que los PEP cuentan actualmente con una financiación del orden de US$ 500 millones al año, ello indicaría que solo para este grupo podrían hacer falta hasta US$ 500 millones adicionales para poder responder a las necesidades.10 Y eso suponiendo, claro

está, que el nivel actual de financiación aportada por los donantes se mantenga en el futuro. No obstante, nuestra preocupación va más allá de los PEP y abarca las necesidades de los financiadores del sector público y de las organizaciones de investigación en los países desarrollados y en los países en desarrollo, así como los incentivos que podrían precisarse para promover investigaciones de utilidad en el sector privado. Los datos facilitados por BIO Ventures for Global Health, una organización financiada por fundaciones y empresas de biotecnología, indican que su lista de PEP (considerablemente más extensa que la de la cartera de la Fundación Bill y Melinda Gates) cuenta con aproximadamente un 40% de los proyectos mundiales actuales de investigación de medicamentos y vacunas para enfermedades desatendidas (excluido el VIH/sida).11

Por otra parte, nuestro mandato relativo a examinar «propuestas de fuentes nuevas e innovadoras de financiación para estimular dichas actividades por lo que respecta a las enfermedades de tipo II y de tipo III y a las necesidades específicas de los países en desarrollo en materia de investigación y desarrollo en relación con las enfermedades de tipo I» va mucho más allá de las enfermedades «desatendidas» y del área abarcada por el informe G-Finder. Incluye, por ejemplo, la variedad de productos de atención sanitaria que, según las circunstancias, los países en desarrollo podrían necesitar para hacer frente a la creciente escalada de enfermedades no transmisibles. No sabemos de ningún estudio que haya examinado sistemáticamente las necesidades en la materia de algún país en desarrollo.

El informe G-Finder concluye que el nivel actual de financiación de la I+D de enfermedades desatendidas supera por poco los US$ 3000 millones al año, de los cuales el sector público aporta US$ 2000 millones, principalmente en los países desarrollados. Sin embargo, sabemos que las estimaciones de G-Finder de una cifra de solo US$ 65 millones aportados por los gobiernos de los países en desarrollo son muy parciales ya que se basan únicamente en los datos de 12 países en desarrollo y en la definición de lo que G-Finder califica como enfermedades desatendidas. (33) Las últimas cifras que tenemos del gasto total de los gobiernos de los países en desarrollo en I+D total en salud es de US$ 2300 millones en

10 Comunicación personal. Saara Romu, Fundación Bill y Melinda Gates.

2005. (30) Parte de esta gran diferencia puede deberse a la definición aplicada, pero cabe pensar que el gasto total de los países en desarrollo es más elevado de lo estimado en el informe G-Finder, en particular si se tiene en cuenta que nuestro mandato va mucho más allá de las enfermedades desatendidas, que son las tratadas en dicho informe.

En base a lo anterior, consideramos que un objetivo razonable para el gasto total anual del sector público en la I+D que corresponde a nuestro mandato sería del orden de US$ 6000 millones. Ello representa hasta el doble del gasto actual, dependiendo de la cantidad real invertida por los países en desarrollo en la I+D correspondiente a nuestro mandato. En total, ello representa bastante menos del 10% de la suma que aportan actualmente en todo el mundo fuentes públicas de financiación de la I+D en salud. Se trata de un objetivo que difícilmente puede considerarse demasiado ambicioso teniendo en cuenta los debates habidos sobre la gran desigualdad en la asignación de recursos para la I+D dedicada a las necesidades de los países en desarrollo desde hace más de 20 años. Este objetivo representaría para los gobiernos apenas el 0,01% del PIB mundial, que actualmente supera los US$ 60 billones.